El Barcelona ni duda ni falla

Liga BBVA. Jornada 18. Barcelona 4 – Sevilla 0

El Barcelona ni duda ni falla y prosigue su inmaculado camino por esta Liga, en la que cuando se acaricia el final de la primera vuelta todavía no sabe lo que es perder. Los rivales esperan un tropiezo con la misma esperanza que uno tendría de que le lloviera en el desierto. El campeón alimenta las ilusiones de sus perseguidores con algún empate aislado, que abre debates que se cierran al partido siguiente. Las musas que inspiraban al Barcelona la temporada pasada quizá no visitan ahora con la misma frecuencia el Camp Nou, pero incluso así, la inspiración del Barcelona es muy superior a la media.

Del Barcelona sólo dudan los demás, pero nadie que esté dentro del equipo. Quizá por eso nunca renuncia a su estilo, incluso en las situaciones más comprometidas, cuando el camino se empina y en lo alto aparece Palop para empujarle cuesta abajo y obligarlo a volver a empezar a cada poco. No se desespera, sigue la trayectoria trazada, sin dudar ni un instante y con la confianza de que encontrará la solución a cualquier problema, por difícil que parezca. Unas veces hallará la respuesta de la mano de la fortuna, como el gol en propia puerta de Escudé, pero la mayoría de las veces llegará a ella gracias a su forma de entender el juego, como el tanto conseguido por Pedro después de un genial pase de Xavi, el mejor creador del mundo, o los dos de Messi ya al final. Cuatro goles que le sirven al Barcelona para ser campeón de invierno, lo que no garantiza el título al final, pero sí indica que está haciendo bien las cosas.

El Barcelona dominó con claridad, no pasó apuros y tuvo el balón, pero a diferencia de la temporada pasada, cuando lo hacía circular con una velocidad y precisión insuperables e inalcanzables para el resto de la humanidad, ahora lo mueve con un exceso de parsimonia que condiciona todo su juego y facilita el trabajo defensivo del rival. Ahí sí se nota que este Barça ha perdido frescura en el juego y sólo ahí se adivina una pequeña grieta en esta máquina casi perfecta. Pues pese a todo, pese a que no fue el mejor encuentro del Barcelona, el Sevilla se fue del Camp Nou con un 3-0. Y no fueron más porque Palop estuvo simplemente espectacular.

Dijo alguien una vez que lo mejor de los entrenadores es que el otro equipo también tiene uno. Manolo Jiménez tuvo la consideración de devolver a Pep Guardiola el favor que éste le hizo en la ida de su eliminatoria de Copa del Rey. Presentó Jiménez un desconocido centro del campo, que entorpeció la circulación del balón del Barça, pero que apenas creó juego.

La pelota fue siempre del Barcelona y hasta Henry apareció más que de costumbre, y es que cuando en este equipo no te ofreces, no te muestras, en definitiva, cuando apenas aportas nada, quedas en evidencia de forma clara. La dignidad, la vergüenza deberían impedir que se escondiera, aunque sus mejores días estén ya lejanos. No fue de los peores días del francés, que acabó sustituido por Pedro, que cada minuto que está sobre el césped reclama con más fuerza su titularidad.

Resistió el Sevilla hasta el descanso, cuando Jiménez deshizo lo hecho de inicio y dio entrada a Duscher y Capel por Marc Valiente y José Carlos. Los beneficios de estos cambios nunca los sabremos, porque sin apenas tiempo para que ajustara sus piezas llegó el primer tanto del Barça. Un autogol de Escudé. Messi abrió a Márquez, situado como un improvisado extremo y el mal remate de Piqué a pase del mexicano fue convertido en gol por Escudé.

A partir de ahí el Barcelona caminó cuesta abajo y todo lo que se le negó en el primer tiempo lo encontró en el segundo. Pedro aumentó la distancia en el marcador a los 70 minutos y Leo Messi firmó un doblete ya al final. Nadie se acordó de la lesión de Puyol, que no pudo salir tras el descanso y fue reemplazado por Márquez, ni del gol anulado con justicia a Ibrahimovic por fuera de juego, ni de que Guardiola mandó a su Chigrinskiy a la grada.

No hubo opción para el Sevilla. La superioridad del Barcelona fue abrumadora, que vivió en el campo del rival casi todo el encuentro. Parece tan fácil lo que hace el Barça que muchas veces no reparamos en lo complicado que es.

 

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *