El Celta se da de bruces con la realidad

De regreso en la trinchera, el Celta saboreó de nuevo el lado más prosaico del fútbol con un  empate en El Alcoraz que pone freno a la prometedora dinámica del conjunto de Eusebio y siembra de minas el camino de los celestes, que no encuentran sosiego. Concluida la primera vuelta, el descenso acecha a la vuelta de la esquina y la magia desplegada en la Copa no basta para desvanecer la sensación de que a este equipo le esperan tiempos difíciles.
Eusebio formó con un once completamente renovado. Del equipo que asombró en el Calderón repitió apenas Vasco Fernandes. El técnico celeste desplazó a Hugo Mallo al costado izquierdo, a pierna cambiada, blindó el medio campo con Bustos y López Garai y situó a Danilo, dos meses después de su lesión,como enganche, en la posición que ante el Atlético ocupó Trashorras. Saulo y Toni se desplegaron en banda y Joselu fue el referente en ataque.
Más músculo que talento para una batalla que había que librar con el cuchillo entre los dientes. Porque al arranque del Celta nada tuvo que ver con el del pasado jueves. El rival le apretó desde el principio las clavijas y, sin espacio para maniobrar, al conjunto celeste le costó bajar la pelota al verde. Careció el Celta de precisión, naufragó en la circulación de la pelota, obvió la pausa y no se asomó a los dominos de Doblas más que con algún centro que no alcanzó su destino.
El Huesca tampocó inquietó demasiado. Acosó al Celta con las armas del humilde: disciplina táctica y juego directo, y trató de sacar partido de los centros al área y las segundas jugadas. No obstante, pudo ponerse en franquicia al cuarto de hora de no haber anulado Melero López –un pésimo árbitrol que hizo justicia a su mala reputación– un tanto aparentemente legal a Juanma, que ganó en el salto a un Falcón muy blandito.
El pelotazo marcó la pauta hasta que el conjunto celeste abrió inesperadamente el marcador, como no, con la pelota detenida. Jordi conectó un misil desde varios metros que hizo saltar astillas del poste y la pelota le cayó a Corona que, por defecto, la introdujo en la portería.
Pero como tantas otras veces, el conjunto vigués se durmió en los laureles a la hora de administrar la ventaja. El Huesca embistió con fe y el equipo vigués le concedió el empate en un error en cadena: Falcón no atrapa un balón aparentemente inocuo y Jordi despeja a ciegas hacia Camacho que, en el área chica, fusila al portero celeste.
La versión más cándida del Celta regresaba en el peor momento posible. Y los daños pudieron ser mayores porque Falcón evitó al filo del descanso que el Huesca anotase el segundo al detener, con apuros, otro malintencionado disparo de Camacho.
La primera medida que tomó Eusebio tras la reanudación fue retirar del campo a Vasco Fernandes, del que no hubo más que malas noticias en el primer tiempo. El Huesca encontró en el flanco derecho del Celta el camino despejado hacia el área de Falcón y los daños no fueron mayores porque sus compañeros le cubrieron las espaldas.
El Huesca asestó al equipo vigués otra estocada mortal en una jugada calcada a la del gol anulado en el primer tiempo, en la que el portero céltico volvió a quedarse en precario. Pero Melero, a instancias del juez de línea, invalidó el tanto.
Fue entonces cuando Eusebio decidió jugar la baza de Trashorras. Con el lucense sobre el tapete, las prestaciones del Celta mejoraron. El juego de los vigueses ganó en fluidez, aunque no demasiado en profundidad. Se lo impidió el rigor táctico del adversario, que replicó a la contra, centró con verdadero veneno y rondó peligrosamente la portería de un dubitativo Falcón.
Los celestes, con todo, tuvieron cerca el empate con un buen centro de Trashorras que Joselu no acertó a engatillar pero sobre todo con una preciosa jugada que el joven artillero se sacó de la chistera y repelió el poste. Nada más hubo en el Celta, que concluyó el partido cerca de Doblas pero lejos de la victoria.

La Liga vuelve a mostrar a los celestes que este equipo está hecho para jugar en primera división, no en segunda.

 

Fuente: Faro de Vigo

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