El Espanyol da el primer golpe, pero no el definitivo

El Espanyol se impuso por 3-2 al Mirandés en la ida de la eliminatoria de cuartos de final entre estos dos grandes equipos.

Los de Miranda, una vez más, no se arrugaron y volvieron a tener a su merced a un conjunto de Primera División. Si bien es cierto que su superioridad no fue tanta como la mostrada ante Racing o Villarreal, no lo es menos que salieron a Cornellá El Prat sin ningún tipo de complejo y con el objetivo de realizar el mismo fútbol con el mismo descaro que les ha llevado hasta aquí. Así, Alaín, que previamente había sufrido un claro penalti de Didac que Mateu Lahoz no señaló puso el 0-1 tras cruzar el balón perfectamente ante la salida de Casilla. Hasta ese instante, sobre el terreno de juego se hacía lo que el Mirandés quería. Pero en ese momento apareció Romaric para echarse al equipo perico a la espalda y con un par de sustos antes del descanso quiso dejar clara la intención de los blanquiazules de seguir siendo una de las apuestas por la copa.

El inicio de la segunda mitad también era de dominio local. Romaric disparó al palo, Álvaro, antes de lesionarse, estuvo rondando el gol en dos ocasiones y Thievy, con su desacierto habitual no culminó una jugada que parecía franca. A todo esto, pese a que los de Pochettino fueran dueños del balón, el Mirandés salía con muchísimo peligro. En una de estas, Pablo Infante fue objeto de uno de los penaltis más claros que he visto últimamente, pero que Mateu tampoco señaló. El capitán visitante rompió la cintura de Amat y éste le agarró de manera evidente pero el colegiado que, con muy buen criterio deja jugar bastante pero que debe señalar las cosas tan evidentes, no lo vio. A pesar de esto, el central españolista se la devolvió al bueno de infante. Amat se jugó una ruleta en la frontal del área que no le salió. Pablo Infante, una de las apuestas por el pichichi en esta copa y un jugador que debería ser de altos vuelos, recogió el balón y, con una vaselina espectacular batió a Kiko Casilla y puso un 0-2 en el marcador que parecía definitivo. Pero el Espanyol aún tenía mucho que decir y, con un Mirandés desfondado por lo frenético del partido, remontó el mismo en seis minutos. En lo que va del 84 al 90, Weiss, Rui Fonte y Verdú dieron la vuelta al marcador y, de momento, a la eliminatoria.

De este modo, el conjunto blanquiazul coge ventaja en esta eliminatoria pero aún tiene que visitar al Mirandés en su casa y la renta no es como para ir relajados. Aún hay eliminatoria señores.

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