EL RETORNO DE LA PESADILLA VERDIBLANCA

Con catorce puntos en la tabla y en posiciones de descenso, el equipo bético sufre de nuevo aquella pesadilla que ya estuvo presente durante la temporada 2008-2009 en la que después de ocho años en primera división volvió a descender pon undécima vez tras el empate en casa contra el Real Valladolid. Una pesadilla que ya se predecía tiempo atrás debido a las continuas derrotas durante la temporada.

Muchos son los motivos que han incitado al fracaso del equipo verdiblanco, entre los que destacan los cambios de técnico, la ausencia de un jugador esencial como Rubén Castro o la actitud de diversos jugadores en el terreno de juego, entre otros.

 En primer lugar, cabe destacar la figura de Rubén Castro, que después de alrededor de seis semanas de baja se ha echado mucho en falta su ausencia en el equipo. El año pasado fue el artífice de que el equipo sevillano se clasificara para la Europa League siendo el jugador más determinante para su técnico Pepe Mel. Destaca por su olfato goleador y su inteligencia dentro del área como ya demostró en otros equipos como el Huesca, Las Palmas o el propio Betis donde se ha consolidado, a pesar de no haber triunfado en el Deportivo de la Coruña, club que lo fichara siendo una joven promesa del equipo canario.

Durante parte de la temporada los béticos han tenido que arreglárselas sin el jugador que encuentro tras encuentro se ha convertido en una pieza fundamental sin la que difícilmente salen a flote durante los partidos. Aunque ahora con la vuelta del canario, el Betis vuelve a creer en la salvación y lucha por la permanencia que con su ayuda se hace un poco más posible.

Por otro lado, los asiduos cambios de técnico también han atentado a la estabilidad del equipo, ya que ante la desafortunada situación cada entrenador propone un estilo de juego diferente con el objetivo de conseguir salir adelante, pero en el caso del conjunto bético no ha sido del todo así.

La marcha de Pepe Mel resultó ilícita para muchos de los aficionados verdiblancos ya que después de una mala racha de derrotas el equipo aparentaba resurgir. La llegada de Garrido a Sevilla no fue del todo aceptada por el conjunto bético que continuaba en la misma línea; en poco más de un mes y después de la derrota 0-5 contra el Real Madrid, Garrido fue destituido y relevado por el actual técnico Gabriel Calderón, que por ahora muestra signos de prosperidad.

La actitud pasiva de algunos jugadores también ha contribuido a la progresiva decadencia del equipo. Es más, en cada partido coexisten detalles que evidencian esta afirmación, entre los que se encuentran la conducta impasible de Andersen, sustituido recientemente por el nuevo fichaje Adán, los ya consecutivos fallos de los defensas o la escasez de goles, que hacen que el equipo verdiblanco esté en riesgo de padecer un nuevo descenso que llevaba tiempo augurándose y procurando evitar. Y es que errores como los que asiduamente cometía el portero verdiblanco Andersen o errores defensivos como los de Paulao o Chica son imperdonables tratándose de una situación tan delicada como la actual. Con la llegada de Leo Baptistao, cedido del equipo colchonero hasta final de temporada y Antonio Adán, procedente del Cagliari, se pretende reforzar el equipo y evitar en la medida de lo posible errores inexcusables que ponen en riesgo la victoria del equipo y por tanto la permanencia en primera.

Finalmente, cabría destacar el calendario bético de las próximas jornadas en el que se avecinan encuentros un tanto complicados como el Valencia, Athletic o Villareal, que intensificarán en cierto modo la dificultad para conseguir salir de los puestos más inferiores de la tabla.

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