¿Efecto Pizzi?

El Valencia C. F. empezaba la temporada con unos resultados inversamente proporcionales a los objetivos establecidos por el propio técnico che, Miroslav Djukic. Partido tras partido, se demostró que el mensaje del entrenador serbio nunca caló en ese vestuario. Djukic llegó a afirmar a sus jugadores que “si os entrenara Españeta, acabaríais quintos”, pero el paso del tiempo situó al Valencia más cerca del descenso que de la cuarta plaza. En este punto, y tras caer 3-0 en el Calderón, el Valencia decide destituir a Djukic. Estábamos a mediados de diciembre, y la sensación fue la de poner fin a un proyecto que se había alargado demasiado.

El técnico argentino llegaba a Valencia a final de mes, tras ganar el torneo Apertura dirigiendo a San Lorenzo. La era Pizzi empezaba con victoria en el derby de la ciudad del Turia, y con ella también se empieza a hablar, hasta el día de hoy, del “efecto Pizzi”.

Pizzi ha disputado 6 partidos de liga, situando al equipo en la octava posición empatado a puntos con el Sevilla, que ocupa la el séptimo lugar en la tabla y será el próximo rival del Valencia. Más allá de estos cambios puramente numéricos, es evidente que el equipo no es el mismo que el de hace apenas un par de meses. Los mismos jugadores admiten una sustancial diferencia en la intensidad de los entrenamientos, de la mano del profe Richino, preparador físico. De algún modo, la figura de Richino ha caido en gracia en el vestuario, y parece ser el complemento perfecto a un entrenador cuya relación con los jugadores se limita a lo meramente profesional.

Alejandro Richino, preparador físico.

Alejandro Richino, preparador físico

También es evidente la diferencia en el juego. El equipo ha pasado de hacer un fútbol donde se priorizaba la posesión de balón, a un estilo con una mayor verticalidad arriba, jugadores con un perfil de “toque” como Jonas, o las salidas de Banega y Canales han dado paso a atacantes veloces y más directos como Piatti, Vargas o Feghouli. En relación a este aspecto, se puede explicar la revolución que el club ha sufrido en el mercado invernal. La delicada situación económica del club ha permitido que Pizzi prescinda de hasta 5 jugadores en este mercado, y parece que estas salidas han venido determinadas por razones tanto deportivas, como de implicación con el proyecto actual.

Las 2 últimas victorias ante Barcelona y Betis han reforzado la figura del entrenador, hasta el punto de que Mestalla coreó su nombre en el último partido. Todo aficionado al fútbol sabe como puede variar la tónica de un equipo en poco tiempo. Estos cambios detallados son evidentes, pero hay quien huye de este optimismo y atribuye esta mejora a aquello de los jugadores quieren ganarse al nuevo entrenador. En definitiva, hablamos de fútbol, y pese a esta evolución sufrida por el equipo, solo el paso de los partidos dirá si este “efecto Pizzi” es algo residual, o tal vez, el comienzo de un gran proyecto.

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