Atleti, lágrimas de un Campeón

Foto: EFE

Artículo de José Luis San Blas Sabater / @joseluisSBS

Uno no tiene tantos triunfos, tantas copas, pero uno tiene alma, uno tiene espíritu. Si algo sabe ofrecer el Atleti a sus aficionados son emociones. Un conjunto de emociones en su máxima expresión, y todas ellas teñidas de rojiblanco.

El Atlético es capaz de conseguir las mejores gestas, como la Copa Intercontinental del 75 o “el doblete” de Liga y Copa en el 96, y al mismo tiempo pasar por los peores sinsabores, como perder en los últimos minutos la Copa de Europa del 74. Se acercaba otra cita con la historia de este club.

El inicio del partido sería difícil con las lesiones tempranas de Diego Costa y Arda Turan que se retiraban llorando. Saltaban las alarmas, parecía que ‘El Pupas’ llegaba de camino. Terminaba la primera parte y la liga era del FC Barcelona, pero para eso está un entrenador para sacar las fuerzas de donde no las haya y comunicarlas a toda la plantilla. Empezó la segunda parte y el Atleti salió a lo que sabe, a morder, y en una jugada a balón parado llegaba el alirón rojiblanco.

La historia se repite, y es que el Atleti ha “tropezado” dos veces con la misma piedra. 17 de mayo de 2013, final de Copa en el Bernabéu frente al Real Madrid, cabezazo de Miranda y llega la primera Décima. 17 de mayo de 2014, última jornada de liga en el Camp Nou, y como en la novena, había que sufrir en la última jornada, cabezazo de Godín y la otra Décima. No se podía decidir en el Ciutat de València con 8.000 indios, ni en casa contra el Málaga. La historia quería otro cabezazo un 17 de Mayo en casa de los rivales.

Moda pasajera lo llaman algunos, otros lo llamamos “Cholismo”. El “partido a partido” que se ha convertido en el “final a final”, el “siempre hay que creer”, el “yo voy a muerte con mis jugadores”. Estas son las frases del camino que está marcando esta era. “El Pupas” es el merecido y campeón de liga, y pone fin al bipartidismo de la última década.

Un equipo caracterizado por su garra, fútbol agresivo, fuerte presión, intensidad, ritmo, el balón parado y la pizarra de Diego Pablo Simeone. Un futbol diferente que ha enamorado a la mayoría de los colchoneros.

Si a todo esto le sumas otro Zamora de Courtois, las anticipaciones y cortes de Godín y Miranda, los cabalgadas de Juanfran y Filipe, el sentimiento rojiblanco de Gabi y Tiago, el guante de Koke, la calidad de Turan, la veteranía de Villa o el hambre y gol de Diego Costa, poco más queda que añadir.

El “Cholo” dijo tras finalizar el partido que Luis Aragonés había defendido con ellos todo el segundo tiempo. Esta es la última de las motivaciones que les queda para redondear la temporada, jugar una final de Champions tras 40 años y dedicarla a este gran señor que le debe tanto el fútbol español. Han conquistado el Bernabéu, el Camp Nou, San Siro y Stamford Bridge. Da Luz es el final del camino.

La afición ha estado a su lado todo la temporada, en las buenas y en las no tan buenas. Los cánticos atléticos se han escuchado en todos los campos y tras 18 años la liga vuelve a ser rojiblanca y Neptuno volverá a lucir colores. Qué manera de aguantar, de crecer, de sentir, de soñar de aprender, de sufrir, de palmar, de vencer. Qué manera de vivir.

Como en las grandes batallas, a veces no gana el mejor, sino el que está más convencido.

campeones

 

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