Una Champions de 10

 

Érase una vez… un sabio en cuerpo de entrenador, un catedrático del fútbol, que tenía por bandera un lema: “las finales no se juegan, se ganan” sí señores, Don Luis Aragonés, ese hombre al que tanto le debemos todos y cada uno de los españoles y amantes del fútbol, pero sobretodo los atléticos, quien llevó al equipo del Manzanares a lo más alto. Pues bien, esa frase tan real en el mundo del fútbol, resume perfectamente el partidazo que vivimos el pasado sábado en Lisboa, donde dos equipos vecinos, rivales desde tiempos inmemoriales, se disputaban nada más y nada menos que la conquista de Europa. La que podía ser la primera para el Atlético de Madrid o la tan buscada décima por el madridismo.

Una preciosa Lisboa vibraba al son de la música de indios y vikingos, la capital portuguesa se mostraba radiante ante toda Europa con un espectacular ritual antes de comenzar la final. El partido empezaba y con él, el sueño de toda una ciudad de ser campeones de Europa. La final comenzó como lo que caracteriza a un partido que decide un campeonato: imprecisiones, errores en la salida de balón, nervios y miedo a desguarnecer tu defensa y regalar un gol a tu rival.

Parecía que solo las jugadas de estrategia podían declinar la balanza para un lado u otro, y nada más lejos de la realidad, el Atlético encontraba la oportunidad en un saque de esquina a la izquierda de la portería de Casillas , Koke centró el balón y tras un despeje blanco y una mala salida de Iker, Godín, otra vez Godín, anotaba el 1-0 para los del Cholo. Sin apenas más ocasiones, excepto un mano a mano de Bale, llegamos al descanso con ventaja atética.

La segunda mitad comenzaba con la intención del Real Madrid de ir hacia arriba y empatar lo más pronto posible, por su parte el Atleti, a seguir igual, bien replegados atrás y buscar las contras con Villa y Adrián, éste último sustituyó a Diego Costa a los 9 minutos de encuentro, cuando se resintió de su lesión muscular. El tiempo pasaba, y el Madrid no creaba ocasiones de gol con las que crear peligro a Courtois, Carlo lo vio y reacccionó, doble cambio que marcó el encuentro: Marcelo por Coentrao e Isco por Khedira, quien fue la sorpresa del once del Madrid en detrimento de Illarramendi. Ahí cambió todo, Marcelo dio la profundidad que necesitaba el equipo y el “dandy” malagueño, puso la magia y la claridad al juego blanco. Desde la entrada de ambos, el Madrid iba con todo al ataque, las ocasiones llegaban, pero no estaba acertado en la definición, Carlo volvió a mover el banquillo, un mermado y desaparecido Benzema dejó su sitio a Morata, el canterano estuvo más participativo que el francés, pero seguía sin llegar el gol. El tiempo pasaba, ya estábamos en el descuento, el colegiado daba 5 minutos más, y el Madrid quería morir matando, en uno de esos arreones, llegaba un córner, era la última. Marcar o morir. Luka la puso, Ramos saltó al cielo de Lisboa…. y el tiempo se paró, el camero remató con el alma el centro del croata y puso el empate. Un empate que sentía como victoria el madridismo. Otra vez Ramos, como en Múnich, daba vida al Madrid. Era su “Champions”. Así, el Madrid, fiel a su lema “hasta el final, vamos Real”, forzó la prórroga y con ésta la esperanza de victoria. Comenzaba otro encuentro, ahora a 30 minutos, donde se decidiría quien conquistaría Europa.

gol ramos

La primera parte transcurrió sin pena ni gloria, con dos equipos castigados físicamente y sin apenas ocasiones, llegábamos a los últimos 15 minutos de una final para la historia con 1-1 en el marcador.

El árbitro pitaba, comenzaban la segunda parte de la prórroga y, o metía algún equipo o nos íbamos a los penaltis. Cuando todo apuntaba a la tanda de penaltis, apareció el omnipresente Di María, la flecha blanca, quien con una cabalgada para la historia, se marchaba de dos defensores atéticos, y se plantaba delante de Courtois, éste hizo una gran parada, pero su rechace fue cabeceado por Gareth Bale, el principe galés se adelantó a Aldelweireld y entraba en la historia madridista por meter el gol que daba la ansiada décima al Madrid. El Atleti, necesitaba un gol para forzar la prórroga, pero las fuerzas le flaqueaban y sólo pudo ser mero testigo de cómo el Madrid finiquitaba el encuentro con los goles de Marcelo y el insaciable Cristiano. Un Cristiano que cerraba una temporada en Europa para la prosperidad con la estratósferica cifra de 17 goles en la Champions 2014/2015. La Décima ya estaba en Madrid.

El partido acabó y con él, la esperanza atética y la ansiedad blanca. Sólo quedaba ver cómo el capitán del Real Madrid, Iker Casillas levantaba al cielo de Lisboa la Décima Copa de Europa. El mostoleño cumplía de esta manera, el sueño de cualquier madridista, y se convertía en el único español en levantar como capitán, el Mundial, la Eurocopa, la copa del Rey, la Liga y la Champions League.

De este modo, la fiesta continuaba, la diosa Cibeles, repleta de miles de madridistas, esperaba orgullosa a los guerreros que habían cumplido el sueño de todo el madridismo y celebraron durante horas el fin de un 24/05/2014 que jamás olvidará ningún madridista.

REAL MADRID CELEBRAN EN LA PLAZA DE CIBELES COPA EUROPA

 

 

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