Una buena defensa es un buen ataque

Brasil se llevo el gato al agua tras imponerse a Colombia por 2-1, donde los tantos de la pareja de centrales sirvieron para anular el gol de penalti en los minutos finales que dieron vida por momentos a los cafeteros.

Llegaba la hora de la verdad y Brasil era consciente de ello. En la primera parte pudimos ver los mejores minutos de Brasil en todo el campeonato, donde no dieron tregua a una Colombia que había salido a verlas venir. El gol vino como no a balón parado, cuando Thiago Silva abrió el marcador en un córner mal defendido al empujar el balón en el área chica. Brasil quería más y no se quedó ahí: siguió buscando el segundo gol para dejar casi sentenciado a una Colombia irreconocible con la que habíamos visto en partidos anteriores. Las buenas actuaciones de Ospina y la falta de puntería brasileña propiciaron la inmovilidad del marcador hasta el final de los primeros 45 minutos.

La segunda parte fue distinta, cuando los cafeteros ya llegaban con más frecuencia al área contraria y a Brasil le pesaban las piernas por el tremendo esfuerzo en la primera parte. Colombia tuvo el gol del empate en varias ocasiones y cuando mejor estaba jugando, David Luiz se sacó un zapatazo desde más de 30 metros que sorprendió a todos y acabó en el fondo de la red. Un golazo que parecía poner punto y final al partido, pero con la entrada al campo de Bacca, Colombia mejoró y fue el mismo quien provocó un penalti tras ser arrollado por Julio César. El chico de moda, James Rodríguez, fue el encargado de ejecutarlo y marcarlo, consiguiendo así su 6º gol en el campeonato y convirtiéndose en el pichichi momentáneo del torneo.

Quedaban 10 minutos y Scolari fue dando entrada a jugadores de refresco para defender el resultado con uñas y dientes, que así se dio pese a sufrir de lo lindo. Con esta victoria, Brasil sigue su estela hacia el título, aunque contra Alemania pierde a Thiago Silva por sanción y a Neymar para el resto de campeonato al fracturarse una vertebra por un encontronazo con Zúñiga. La otra cara, Colombia, se despide del Mundial, aunque con la cabeza bien alta.

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