Alemania pone la séptima

Hay partidos que quedan para la historia y el que ayer pudimos presenciar entre Brasil y Alemania se recordará de muchas maneras (humillación, paliza, etc.) pero que todas apuntarán a un mismo sitio: 1-7.

Más de medio mundo puso muchas expectativas en este partido y se calificaba como una final anticipada, donde la pentacampeona recibía a unos teutones que no habían fallado a las 4 últimas semifinales mundialistas. Ya se adelantó en nuestra previa que Brasil pagaría caro las bajas de Neymar y Thiago Silva, (pero no a tantos extremos) y de la ineficacia de Scolari con esta selección (que ya vinimos avisando desde la fase de grupos que el fútbol que proponía no serviría para ganar el campeonato).

Alemania empezó dominando a una Brasil que no se había asentado en el campo y mostraba signos de angustia, hasta que un córner botado por Toni Kroos, que fue elegido como MVP del partido, fue rematado por Thomas Muller en el fondo de las mallas. Con el paso de los minutos Alemania se iba haciendo dueño y señor del control del partido, y así se demostró en un vendaval teutón que fulminó a los pupilos de Scolari anotando 4 goles en apenas 6 minutos: el segundo gol vino precedido de una magnífica jugada alemana que culminó la ya leyenda Miroslav Klose, convirtiéndose en el máximo goleador en la historia de los Mundiales, por delante de mitos como Maradona o Pelé. Pero la cosa no quedó ahí; varios vertiginosos ataques alemanes comandados por un Khedira espectacular acabaron con las pocas esperanzas brasileñas, con gol del propio jugador del Real Madrid y dos más del casi nuevo fichaje blanco, Toni Kroos.

Así terminaba la primera parte, con el abandono de miles de hinchas brasileiros que como el resto del mundo no escapaban de su asombro ante lo que estábamos viendo. Scolari dio entrada a Ramires y Paulinho, y por esos cambios o simplemente por inercia de irse arriba Brasil tuvo un par de ocasiones para maquillar el marcador, pero Neuer demostró una vez más que es un portero de garantías y paró todo lo que se antepuso en su camino. Pese a la manita, los de Low no renunciaron al ataque y aprovecharon los enormes espacios que dejaba la zaga brasileña para hurgar en la herida. La entrada de Schürrle fue un punto a favor para los bávaros, que anotó dos goles más (el segundo de ellos un auténtico golazo) y destapaba las pocas vergüenzas que quedaban por destapar. En el luminoso se veía un 0-7 y nadie podía creer lo que estaba sucediendo en Mineiro, pero pudo haber sido más si Özil (desacertado todo el Mundial) hubiera batido a Julio César en un mano a mano que tuvo en el filo del final. Aún hubo tiempo para un gol más, y no fue para Alemania: Óscar aprovechó la entendible relajación de la defensa alemana para maquillar el resultado pero que seguro que será recordado como el gol más triste de Brasil en toda su historia.

Así pues, el resultado de ayer se convierte en la peor derrota de Brasil en toda su historia superando a la que sufrió frente a Uruguay en 1920 tras caer por 6-0. Podríamos estar hablando de decenas de estadísticas que fueron superadas, pero no cabe duda que estamos ante un acontecimiento histórico que supera con creces al “Maracanazo”.

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