Amadeo Salvo: el holograma de Adolfo Suárez

El que quiere ser líder debe ser puente. Este proverbio galés escenifica la piedra Rosseta a seguir por cualquier persona con aspiraciones de liderazgo. Para gobernar se debe estar dispuesto a sacrificar todo por el pueblo, como bien decía un gran líder, algo conocido, que se llamaba Nelson Mandela. Pero ese puente en el que hay que transformarse de inmediato, se convierte en una megaconstrucción similar al Golden Gate de San Francisco cuando el líder es el encargado de conducir una transición, completa e ingeniera de tejidos, que perdure en el tiempo.

Si nos aventuramos a decir el nombre de un líder transitorio, todos o la gran mayoría de nosotros, pensaremos rápidamente en Adolfo Suárez. El hombre que capitaneó el sentir democrático de un pueblo hacia la libertad, dejando atrás una gris dictadura que duró demasiadas décadas. Pues bien, esta situación es totalmente extrapolable a la que vive hoy en día el Valencia CF y en la que, por supuesto, Amadeo Salvo es el holograma de Adolfo Suárez.

Pero antes de comenzar la comparación entre ambos líderes, es de Perogrullo hacer lo propio con el entorno y la coyuntura que lo concierne. Al igual que España, el Valencia Club de Fútbol procede del color más grisáceo y plomizo que se puede apreciar en cualquier pantone, con unos vetustos mandatarios sedientos de poder y superioridad. En el caso ché, se hizo gala de la cultura del ‘això ho pague jo’, que después, nadie pagó. La afición, el pueblo, fue sometido al placer de los incombustibles saqueadores y descuideros que gobiernan sin la necesidad del apoyo del hemiciclo. En España, 36 años de dictadura; en Valencia, 20 años de dirigentes que se turnaron al club como una deshonrada meretriz de un indigno prostíbulo de la autovía a Sagunto. Dos décadas de directivos insaciables que compraron sus acciones a precio de peseta y las vendieron a precio de euro, cuyos patrimonios personales han aumentado considerablemente a costa de una entidad que se desangraba al mismo tiempo.

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Foto vía: Las Provincias. Autor: Damián Torres

El invierno se acabó y tras ello, había que comenzar la reparación de unas ruinas altamente irrecuperables. Llegó Adolfo Suárez, vino Amadeo Salvo y la imagen de España y del Valencia cambió por completo, puesto que ambos mandatarios comparten un gran número de similitudes, sobre todo en el aspecto comercial. Líderes cortados por el mismo patrón de hombre joven, elegante y que posee un especial magnetismo con la cámara, la cual se queda totalmente hipnotizada. Para que algunos me entiendan, son el modelo de hombre que tienen encandiladas a todas las mujeres de 30-40 años. Los dos poseen una facilidad de palabra cercana al pueblo y a la afición, dejan atrás tecnicismos económicos y políticos para dar paso a una jerga con la que conecta radiactivamente con su público. A un buen rey no le hace falta recordar que es el rey, y tanto Suárez como Salvo, desprenden aroma de líder a centenares de kilómetros de distancia.

Como promotores del cambio, en su lucha por conseguir tan ansiada renovación muestran todo su pundonor, acompañado por un sentido de la libertad extremadamente cercano. Pocos presidentes, ya sean del gobierno o de un club de fútbol, son tratados como Bruce Springsteen, Brian Johnson o Bono en uno de sus conciertos. Escasos hombres con corbata escuchan sus nombres coreados por la masa social, que también engalanan sus perfiles en las redes sociales con sus fotos.

“El futuro no está escrito, porque sólo el pueblo puede escribirlo” Adolfo Suárez.

“Miles de murciélagos podrán con un buitre” Amadeo Salvo.

Su parecido político, representado en el marketing más efectivo, les coloca en una posición privilegiada en el duro ring de la opinión pública. Ambos son historia, en su justa medida, de un procedimiento que pone fin a una época angosta para dar paso a una nueva forma de entender el conjunto. Adolfo y Amadeo, idolatrados los dos, se puede estar de acuerdo o no con ellos, pero lo que es innegable es la lucha incansable por un deseado y necesario objetivo.

David Maroto: Periodismo como forma de vida. Vivir para contarlo. Opinión en @PlusFutbol. NBA y VCF, mis pasiones febriles. Antes en: @blogdebasket, @locosvcf y @la_informacion

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