Tres puntos de oro

El Rayo Vallecano consigue inaugurar su casillero de victorias tras un trabajado encuentro ante un Athletic de Bilbao (2-1), que encadena tres derrotas consecutivas. El planteamiento y los cambios de Jémez, capitales para el devenir del encuentro.

Afrontaba el Rayo la tercera oportunidad de regalar una victoria para los suyos en Vallecas frente a un Athletic cuestionado por el despliegue físico exigido en tres competiciones. Y el esquema de la contienda mostró un ritmo de juego identificado con las aspiraciones de ambos equipos.

Arrancó el partido con dominio visitante, con alguna acometida vallecana tirada al espacio, sin inquietar y sin apenas llegar a controlar el centro del campo. Hasta que el Athletic golpeó primero.

Jarro de agua fría, después de haber aguantado las primeras embestidas vascas. Jugada de tiralíneas, al primer toque y en el segundo palo, Aduriz para batir a Cristian Álvarez. La maquinaria de Valverde parecía que arrancaba aplastando las aisladas trincheras de Kakuta y Licá, únicos jugadores que inyectaban velocidad por las bandas.

Transcurría el partido con un Rayo despistado en primer lugar, por la sustitución de Tito por Quini; y en segundo término, por el desconcierto de abordar una telaraña defensiva incapaz de penetrar. Hasta que un error de Gorka Iraizoz igualó la contienda. Leo Baptistao volvía a anotar de local en Vallecas tras aprovechar un balón muerto que el guardameta navarro no supo atajar en el área pequeña. En la filosofía de Jémez, el resultadismo no tiene cabida.

Por ello, la segunda mitad arrancó con un plus de intensidad en los locales. Mano a mano de Baptistao, que cede a Licá para que Iraizoz enmiende su error en el primer gol. El rechace le cayó a Kakuta, que falló a puerta vacía por un exceso de colocación. El Rayo asfixiaba al Athletic y Valverde movió filas: Borja Viguera entraba al campo por Susaeta. Más mordiente y más potencia aérea en detrimento del control y la posesión.

Sin embargo, el Rayo encontró a Trashorras, que comenzó a gestionar los espacios surgidos tras el cambio de sistema de Valverde. El dominio era local, aunque faltaba mordiente arriba. Por ello agotó Jémez los cambios dando entrada a Manucho por Licá.

El mago de Rábade, con más responsabilidades y venido a más progresivamente, se hizo con el dominio del centro del campo. Un lugar del que fue retirado Muniain. En su lugar, una nueva perla de la cantera: Guillermo Fernández. Ernesto Valverde vislumbraba el final del encuentro con tres puntas: Aduriz, Viguera y el propio Fernández.

Un error en la salida de Gurpegui acabó con un balón en la banda para Kakuta, que tras un recorte cedió a Baptistao para que en segundo remate hiciese real la remontada. Apenas quedaban tres minutos para el final. El Rayo y Leo vuelven a reconciliarse. Y el público se frota las manos

Rayo Vallecano: Cristian Álvarez (Toño), Quini (Tito), Zé Castro, Abdoulaye Ba, Insúa, Baena, Trashorras, Alberto Bueno, Licá (Manucho) , Kakuta y Leo Baptistao

Athletic Bilbao: Iraizoz, De Marcos, Gurpegi, Laporte, Balenziaga, Iturraspe, Mikel Rico (Toquero), Beñat, Susaeta (Borja Viguera), Iker Muniain (Guillermo Fernández) y Aduriz

Árbitro: Melero López

Amonestaciones: Quini, Gurpegui, De Marcos, Trashorras

Estadio: Vallecas

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *