Dos minutos que valen tres puntos

El Barça gana a un Rayo valiente (0-2), que no mereció dejar su marcador a cero. La actuación de Claudio Bravo y la defensa culé, vitales para seguir imbatidos en Liga.

Llegaba el Barça a Vallecas con un doble objetivo: aplastar las dudas surgidas en el segundo partido de Champions y seguir siendo un rival inapelable en Liga. Y el escenario era el idóneo. El feudo vallecano se erige como uno de los lugares más propicios para que el Barça ponga en marcha su maquinaria (0-16 en las últimas visitas).

Sin embargo Jémez, analítico y bravo hasta sus últimas consecuencias; no renunció a esta amenaza y colocó su defensa de cuatro (en los último minutos del encuentro de tres) a escasos metros del centro del campo, de manera que los primeros instantes el juego se produjeron en el campo de los de Luis Enrique.

En el centro del campo, Neymar, Messi y Munir salivaban ante cualquier despiste local que dejase el balón en los pies de Iniesta, Xavi o Busquets. Y así llegó el primer uno contra uno que frenó Toño a Messi. En la siguiente jugada, Mateu Lahoz anulaba un gol al argentino por un fuera de juego. El Rayo jugaba con fuego, pero no temía a quemarse.

Corría el minuto 35 cuando un despeje de Piqué dejó solo una vez más a Leo Messi, que en velocidad superó a Morcillo y picó sutilmente la bola sobre Toño, que nada pudo hacer ante la primera estocada culé. Un minuto más tarde, una chut directo, seco y raso de Neymar tras magistral asistencia de Munir hacía la segunda y a priori, definitiva estocada visitante.

Con una ligera sensación de incredulidad se llegaba al final del primer acto, fruto de la mordiente ofensiva de un Barça al que hacía varios partidos (e incluso temporadas) que nadie le jugaba así. El resultadismo llamaba a la puerta de Luis Enrique.

Arrancó la segunda parte con Claudio Bravo imponiéndose en la atemporal y reiterativa disputa por la portería, primero con un cabezazo de Bueno y luego con un tiro cruzado de Leo Baptistao, que acababa en saque de esquina. El Rayo agotaba sus cartuchos, venidos a menos tras la expulsión por doble amarilla de Morcillo a media hora del final.

Afrontó los últimos instantes del encuentro los locales achicando las llegadas culés. Hasta tres ocasiones claras tuvo Leo Messi para aumentar la diferencia y llegar a la marca de Telmo Zarra de 251 goles en Liga, récord que tendrá que esperar a próximas jornadas.

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