Golpe en la mesa

Tras un gran inicio liguero, dos jornadas sin conocer la victoria obligaron al Celta a dar lo mejor de sí e imponerse al Levante en Balaídos (3-0; Larrivey x2, Álex López). Los de Alcaraz nunca estuvieron dentro del partido y ni con el nuevo entrenador pudieron plantar cara.

El Levante venía con la obligación de sacar orgullo y plantear un partido difícil. La llegada de Alcaraz justo después de la destitución de Mendilibar, que no había dado con la tecla, hacían presagiar un partido de dominio local, debido a que el nuevo entrenador casi no había tenido tiempo de entrenar con los suyos. Y así fue. Se produjo la excepción que confirma la regla de ‘entrenador nuevo, victoria segura’.

El partido empezó con un ritmo de juego muy bajo. Los de Berizzo dominaban el balón y el Levante apenas conseguía disponer de él, y cuando lo tenía no sabía qué hacer. Los locales fueron pacientes y, antes de la media hora, se adelantaron en el marcador por mediación de Larrivey. Santi Mina se inventó una gran jugada, tocó para Pablo Hernández que, al primer toque, le hizo una asistencia al argentino, que estaba en una más que dudosa posición legal.

Tras el gol, más tranquilidad, más circulación de balón y menos riesgos. El Levante seguía cerrado atrás y con muy pocas incursiones en el campo rival. El Celta estuvo apunto de aumentar la diferencia tras un disparo de Larrivey a pase de Nolito, pero el balón salió desviado por poco.

En la segunda mitad, tras dos cambios, el Levante mostró más personalidad y más ganas de hacer algo en el partido. Salieron con todo y los primeros 15 minutos de la segunda mitad disputaron mucho más la posesión. Ivanschitz mandó un zurdazo al larguero, demostrando que el equipo aún estaba vivo.

vía: www.libertaddigital.com

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Cuando el partido más abierto estaba, aunque sin demasiadas ocasiones, el Celta sentenció. Con Héctor Rodas lesionado y atendido fuera del campo, los locales recuperaron un balón en campo contrario y, tras una serie de rechaces, Nolito disparó y el rechace del portero lo remató Larrivey a placer. Era el minuto 83 y el partido parecía sentenciado.

El Levante bajó los brazos definitivamente y el Celta fue a rematar al rival en la lona. Tras una jugada individual, la pasividad defensiva del Levante permitió a Álex López conectar un disparo que, tras un error de Mariño, entró en la portería.

El 3-0 definitivo permite al Celta colocarse, por el momento, en zona de Europa League. Por otro lado, el Levante sigue sin levantar cabeza pero con la llegada de un nuevo técnico sigue habiendo espacio de mejora.

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