La montaña rusa de Dani Güiza

El deporte y la rebeldía siempre han sido dos conceptos contrapuestos que, difícilmente pueden ir de la mano sin producirse altercados. Y es que son muchos los deportistas, sobre todo en el mundo del fútbol, que no han cuajado una brillante carrera por no ser capaces de cumplir una serie de normas básicas cuando pasó su tren. Banega o Balotelli son claros ejemplos recientes de la tendencia al fracaso en algunos momentos de sus carreras debido a su actitud y a la colosal divinidad del espectador cuando se concentran en el juego y sacan la magia que llevan dentro. Amados u odiados de la noche a la mañana.

Hoy en ¿Qué fue de…? nos acordamos de Dani Güiza, aquel jugador tan peculiar y polémico fuera de los terrenos de juego que, sin embargo, fue campeón de Europa con la Selección española en 2008.

Dani, de procedencia gitana, se crió en un hogar humilde situado en un barrio de Jerez de la Frontera (Cádiz). Ha pasado por equipos históricos como Xerez, Mallorca, Recreativo, Barcelona ‘B’, Ciudad de Murcia o Getafe. Curiosamente, dos de estos equipos han desaparecido al igual que su rastro en este país.

familia guiza

Varios de sus entrenadores decían que tenía “algo especial”, pero “muchos pájaros en la cabeza”.

Cuando volvió al Mallorca desde el club madrileño, le llegó la llamada de la selección de la mano de Luis Aragonés, con quien se marchó al Fenerbahçe turco tras conquistar la Eurocopa de Austria y Suiza en 2008.

En España, todos los amantes del fútbol recordamos a Güiza en sus etapas con el Getafe y el Mallorca, además de sus éxitos con La Roja. Por otra parte, no solo es reconocido, a nivel nacional, por sus dotes futbolísticas. La polémica está servida con el gaditano. Todos nos acordamos de las disputas televisivas entre su exmujer Nuria Bermúdez y su madre Pepa, que le enseñó, con segundas, los famosos cuernos con la cabeza de un ciervo a su antigua nuera. El delantero y Nuria se divorciaron durante su etapa en Turquía, cuando Dani jugaba para el Fenerbahçe y parecía que empezaba a despegar su hipotética brillante trayectoria en el mundo del balompié.

Esta progresión ascendente se volvió en el sentido contrario, como si de una montaña rusa se tratara, cuando tuvo que volver al Getafe, que lo cedió al Darul Takzim de Malasia y, más tarde, lo traspasó al Cerro Porteño, club de la ciudad de Asunción. Su afición se concentra, mayoritariamente, en la parte humilde y pobre de la capital paraguaya, siendo los hinchas de clase alta simpatizantes del Olimpia, entidad con la que mantienen una histórica rivalidad deportiva y social.

Antes de aterrizar en territorio sudamericano, la prensa paraguaya ya atizaba al ariete español por su fama de golfo y fiestero, con continuos episodios polémicos y controvertidos allá donde va. Con el Cerro Porteño se ha proclamado campeón del Torneo Clausura marcando tres goles en 12 partidos. Aunque este triunfo en su palmarés, junto con la Eurocopa y dos títulos en Turquía, no ha conseguido lavar su imagen y en España son muy pocos los que le recuerdan seis años después de su mayor éxito.

    

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