España retumba al ritmo de Isco

‘La Roja’ mostró ayer en Huelva su mejor versión tras el fiasco de Brasil. La renovada selección de Vicente Del Bosque desplegó un juego que, esta vez sí, recuerda en ciertos aspectos técnicos a aquel equipo campeón que hoy ha quedado obsoleto. Entre todos dieron un conciertazo en el Colombino, pero la batuta la llevó Isco. El madridista, además de abrir la lata con un gol espectacular, acogió la pelota, refrescó el ataque y dio opciones de ver puerta a una delantera demasiado sedienta de gol en las últimas citas.

Poco juego hizo falta para atisbar la superioridad española y predecir un partido plácido para los nuestros; y pocos minutos para celebrar la primera diana. La jugada colectiva que inició Juanfran desde el lateral derecho terminó, tras un descuido de Dragun, en los pies de Isco Alarcón, que no se lo pensó dos veces. Para razonar tan deprisa, el malagueño ejecutó a la perfección. El ‘22’ de La Roja dio una enseñó a los bielorrusos qué es exactamente lo que en España llamamos escuadra.

Al combinado centroeuropeo ya le temblaban las piernas desde hacía minutos. Antes Cazorla, recordando viejas huellas en el verde andaluz de su época en el Recreativo, midió con regla y cartabón una asistencia a los pies de Pedro, que no logró perforar la meta de Zhevnov.

Tan pronto como cerca de sesenta segundos después de la maravilla de Isco, llegaría el respiro de absoluta tranquilidad que permitió a los de Del Bosque jugar disfrutando como si de niños se tratase. Busquets, en segunda jugada, disparó desde fuera del área tras un rechace de la zaga de Bielorrusia. Subía el 2-0 al crono del Nuevo Colombino y en las gradas blanquiazules ya se quitaban el abrigo. La noche se estaba volviendo calurosa.

Tiempos pasados nunca fueron buenos, dicen. España siguió empeñado en hacer memoria y recordar la época en la que los rivales soltaban carcajadas en lugar de lágrimas. Isco, Isco y más Isco. El malagueño continuó sorprendiendo hasta su despedida, cuando el técnico español decidió sustituirlo en el 34’ de la segunda por Álvaro Morata.

Nada más comenzar el segundo tiempo llegaría el tanto que cerraría el marcador. Pedro consiguió dejar de lado su sequía que también le acaricia vestido sólo de rojo. El cuero cayó en sus pies casi dentro del área pequeña gracias a Juanfran, que fue pasando de lateral a extremo conforme se fue gustando y allanando la cosa. El canario dudó poco, más o menos que su compañero Isco hacía 45 minutos. Fusiló sin piedad la meta de una Bielorrusia incapaz.

El 3-0 se queda incluso corto. El nuevo ‘9’ de la Selección, Paco Alcácer, estuvo a punto de aportar su habitual granito de arena en forma de gol tras un testarazo. La conexión entre Pedro y el valencianista hizo mucho daño al rival. De nuevo Pedro, más tarde, estrellaba el balón a la madera tras cruzarlo en exceso.

Terminaba el partido con una España todavía sedienta. Poco a poco se recupera el aliento de un fantasma que ha de volverse en carne y hueso de aquí a dos años, cuando levantar la Eurocopa en París sea el objetivo más inmediato.

(Foto: farodevigo.es)

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