Cristian Portilla, un cántabro en territorio Puskas

Dicen que no hay proposición más bonita para un futbolista que la de debutar con el equipo de sus amores. Ilusionado con poder vivirla algún día, un jovencísimo mediocentro santanderino hacía las delicias de los espectadores en los diferentes campos del balompié cántabro, llamando ya en categoría juvenil a las puertas del primer equipo. Tras quemar las debidas etapas y luego de entrenarse en numerosas ocasiones con los “mayores”,  un 27 de octubre, el sueño se hacía realidad, pero desde eso han pasado ya 9 años, y hoy el escudo es otro.

Después de numerosas temporadas vistiendo las elásticas del propio Racing de Santander, el vecino Sporting de Gijón o los también norteños Ponferradina y Racing de Ferrol, entre otros, Cristian Portilla disfruta hoy del fútbol profesional a orillas del Danubio.

Con la camisola que un día defendió el mismísimo Ferenc Puskás (u otros magiares poderosos como József Bozsik o Sándor Kocsis) y hoy dirige el italiano Pietro Vierchowod (sí, piensan bien, el que fuera campeón del mundo en España 82’), el montañés vive una nueva aventura a miles de kilómetros de su tierruca natal. Lejos queda ya el paso por el fútbol heleno.

Interesados en escuchar esta y otras historias que se ocultan en los millones de terrenos de juego del planeta fútbol, hoy “viajamos” a Hungría para conocer de primera mano cómo se vive el fútbol allí, y lo hacemos de la mano del hoy jugador del Budapest Honvéd.

RC: ¿Qué tal la vida por Hungría?

CP: Muy bien, mi familia y yo estamos encantados en Budapest, es una ciudad preciosa y tranquila para vivir, la aprovechamos al máximo.

RC: ¿Cuál es el objetivo del Budapest Honvéd?

CP: Entrar en Europa. Ahora mismo hemos entrado en una dinámica mala, pero bueno, la liga es larga y tenemos un buen equipo.

RC: ¿Cómo te enteras de la oferta húngara?

CP: El director deportivo se puso en contacto conmigo, las negociaciones fueron rápidas y en unos días llegamos a un acuerdo.

RC: ¿Aún sigue presente la figura de Puskas en el club?

CP: Muy presente, tanto dentro del club como en los aficionados de Honvéd. Hay varias fotos suyas y de más jugadores húngaros dentro de las instalaciones del club. Nosotros tenemos una de Puskas y otra de József Bozsik que presiden el vestuario.

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RC: ¿Y de qué manera se manifiesta en la afición?

CP: En la mente de la gente, todos desean que Honvéd vuelva a ser aquel equipo que deslumbró a toda Europa.

RC: Antes de fichar por tu equipo actual, militas en el Glyfada FC griego, ¿fue ya más tranquila esta segunda etapa en el fútbol heleno?

CP: Todas las etapas que uno viva en Grecia son especiales. Esta vez el Glyfada no era un club tan grande como el ARIS y no había tanta presión. Aunque tuvimos algún momento duro, fue una etapa más tranquila.

RC: ¿A qué se debe tu rescisión? 

CP: El club tuvo problemas económicos y ningún jugador cobró ni un euro, por lo que el 90% de los jugadores decidimos rescindir para que el club pudiese seguir adelante.

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RC: También probaste suerte en EEUU ¿Cómo fue tu paso por el Indy Eleven?

CP: Fue breve pero me sentí muy a gusto, todo es muy profesional en todos los aspectos y la gente me recibió fenomenal. Viven el fútbol muy intensamente. Estoy seguro de que tanto la NASL como la MLS van a estar en los próximos años a la altura de las grandes ligas europeas.

RC: ¿Por qué no llegas a fichar?

CP: Todo era simple, ellos querían que firmase y yo quería firmar, pero finalmente no nos pusimos de acuerdo con el contrato… Cosas que pasan en las negociaciones.

RC: En su día viviste en primera persona el infierno griego, ¿cómo fue el postpartido de ese Iraklis – Aris de Salónica con la entrada en escena de los radicales?

CP: La forma de como viven el fútbol en Grecia es una pasada. La afición del ARIS es muy fiel, juegues donde juegues te siguen y en los partidos de casa ejercen una presión brutal.

Tienes una exigencia máxima y continua por parte de los fans. A mí personalmente me gusta tener esa presión, pero es cierto que a veces superan los límites…

RC: Hablando de ex equipos… ¿Cómo viviste desde la distancia los problemas del Racing?

CP: Lo viví muy de cerca porque mi hermano juega en el filial del Racing. Cada día había una noticia nueva y casi siempre era mala, de desesperación… Es difícil ver desde la distancia que están matando a tu club gente a la que ni siquiera le gusta el fútbol.

Muchas familias dependen del Racing en la actualidad… Pero con dos cojones los racinguistas se movilizaron y consiguieron salvar a nuestro club.

RC: ¿Quién fue Manolo Preciado?

CP: Un amigo, una persona increíble y un entrenador de primera. En lo que a mi vida deportiva se refiere le debo todo. El confió en mí para que pudiese codearme con los mejores. Fuera del vestuario le debo aún más, aspectos que me inculcó los aplico a mi vida personal, por lo que me acuerdo mucho de él. Se le echa mucho en falta aquí abajo.

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RC: ¿Se puede ser de Racing y Sporting a la vez?

CP: ¡Por supuesto! Son dos equipos similares, dos ciudades parecidas, dos grandes aficiones…

Para mí es un orgullo poder decir que jugué en los dos equipos. Son dos lugares que marcaron mi vida.

RC: Y volviendo a tu larga trayectoria… Juegas en Primera, vas convocado con las categorías inferiores de la Selección llegando a ser su capitán, debutas con el club de tus amores… ¿Qué momento recuerdas con más cariño?

CP: Aunque suene a tópico, mi debut en Primera (hace casi 10 años, ¡cómo pasa el tiempo!). Es un momento que no se puede olvidar porque luchas para ello desde muy pequeño y en ese momento te das cuenta que todo acaba de empezar.

RC: Ya para terminar, ¿está entre tus planes de futuro regresar al fútbol español?

CP: Siempre sería bonito volver a jugar en España, pero de momento tengo pensado seguir un tiempo fuera. Aunque todo se verá… -sonríe-

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