Antonio, uno de los nuestros

El pasado sábado aconteció en Mestalla un fenómeno que sorprendió a la parroquia valencianista. Barragán centró un balón milimétrico a la cabeza de Feghouli que se convirtió en el primer gol del encuentro. Sus compañeros fueron a abrazarle inmediatamente después, dejando incluso de lado al autor del gol. Fiel reflejo de un vestuario unido junto con un compañero que lo ha pasado mal, como ha reconocido públicamente esta semana.

Todos sabemos de las limitaciones de Barragán, de la desesperación que provoca que una jugada de ataque acabe con un balón sin peligro por detrás de la portería. A pesar de haber tenido competencia las pasadas temporadas, desde su incorporación a las filas del conjunto blanquinegro, el gallego siempre ha conseguido minutos a medida que iba avanzando la temporada, bien fuera con Valverde o Pizzi y ahora, con Nuno (eso sí, sin un competidor de nivel que le llegue a quitar su sitio en el once). Su puesto será uno de los que se refuercen en el mercado de verano, pues se busca un jugador de más nivel. Pero la afición valencianista no es justa con el lateral derecho. Yo mismo no he sido justo con él. Las bromas que debe soportar de sus propios aficionados en las redes sociales (véase Twitter o Instagram) no son dignas de una buena afición, así como los silbidos que ha recibido en ocasiones o las pancartas a favor de su máximo competidor. Correcto en defensa y con recorrido y profundidad en banda, nunca ha alzado la voz dentro del vestuario y siempre ha trabajado para ganarse un puesto.

La afición del Valencia no es justa con alguien que lo deja todo en el campo, que suda la camiseta y por tanto, merece llevar ese escudo en el pecho y defenderlo, no siendo solo eso la justificación para ser jugador del conjunto de la capital del Turia. En ocasiones, jugadores que no merecen ni ser nombrados, han ensuciado la elástica ché de todo menos de sudor e incluso se han llevado ovaciones por tres destellos enjaulados en la irregularidad perpetua. Lo más seguro es que en un corto periodo de tiempo, Barragán pase a un segundo plano, eclipsado por la aparición de un lateral derecho de renombre y mejores cualidades para un equipo que quiere llegar lejos. Pero mientras un jugador se deje todo en el campo por el equipo, jamás debería ser señalado, ni ser objeto de bromas, por parte de todos. Porque Barragán, Antonio, es uno de los nuestros.

Sígueme en Twitter: @VicenteOrtizBla

Foto vía: www.libertaddigital.com

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *