Germán “El Mono” Burgos: un portero peculiar

A día de hoy la mayoría del mundo del fútbol conoce a El Mono Burgos por ser el 2º entrenador del Atlético de Madrid, dirigido por el “Cholo” Simeone. Pero yo hoy vengo a hablar del Mono Burgos por su etapa como portero, donde los viejos “rockeros” más le recordarán.

Sus inicios en el fútbol se remontan a 1989, con 20 años debutó con el Ferro Carril Oeste frente a uno de las grandes de Argentina, Newell’s Old Boys. Tras años destacando en el arco de Ferro Carril Oeste, River Plate se fijó en él, y en 1994 firmó por el club de Buenos Aires. En el arco bonaerense llegó a consagrase como arquero de la selección nacional, y con River cosechó los grandes títulos sudamericanos, la Copa Libertadores; atajando un penalti clave, y  el Campeonato de Apertura, ambos en 1996; y en 1997, los Campeonatos de Apertura y Clausura y la Supercopa Sudamericana. En esta etapa se originó su apodo, El Mono, por su gran envergadura y por su aspecto desgarbado.

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Tras su trayectoria impecable por la liga Argentina, llamó la atención de algunos clubes españoles, finalmente en 1999 firmó por el Mallorca. A su llegada a España tuvo sus primeros cameos por la música, siendo un ferviente seguidor de la música Rock. Y es que dadas estas inclinaciones se llegó a plantear colgar las botas y dedicarse de pleno a la música. Por aquella época, el Mallorca llevaba cuajando, a manos de Héctor Cúper, grandes temporadas, y El Mono no gozaba de oportunidades, por ello el Atlético de Madrid en 2001 le fichó.

Cuando le fichó el club del Manzanares estaba en 2ª, y en la primera temporada con Burgos bajo el arco consiguió el ascenso a Primera División. Ya en la máxima categoría militó en el club rojiblanco hasta la temporada 2003. Ese mismo año se le detectó un cáncer de riñón que propició su prematura retirada de los terrenos de juego.

Germán Burgos era un tipo excéntrico, y dentro de su carrera deportiva se encuentran grandes y diferentes curiosidades. Entre ellas el puñetazo que le propinó al delantero del RCD Español, Serrano y que como consecuencia le acarreó 11 partidos de sanción. En su etapa del Mallorca era frecuente que se cambiara de equipaje al descanso. No podemos olvidar, la mítica gorra con el escudo del club colchonero mientras defendía la portería rojiblanca.

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Pero no solo a nivel de vestimenta y agresiones destacaba El Mono, también a la hora de sus paradas. Confiaba mucho en la postura que él llamaba de Dios, clavando las rodillas en el suelo y levantando los brazos, y le daba un gran resultado. Cuando el equipo iba por delante en el marcador solía deleitar a la grada con paradas con el pecho o despejes con la cabeza.

Pero si por algo es conocido El Mono Burgos, es por su parada al penalti de Luís Figo. Le adivinó las intenciones pero no lo dio tiempo a sacar las manos y lo paró con la cara. Lo que le propinó una fuerte hemorragia nasal.
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También fue el protagonista en el spot de la temporada del ascenso del Atlético de Madrid, donde salía de una alcantarilla y aparecía el slogan, Ya estamos aquí.

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Ahora el Atlético de Madrid, ya está aquí, y más fuerte que nunca, bajo la batuta del Cholo y la ayuda de El Mono Burgos.

Andreu Rubert de la Cruz / @andreu5r5

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