Pep Guardiola, el superhombre

“MARCA GUARDIOLA”.                                                                       (Deportes Cuatro).

Josep Guardiola i Sala, o simplemente Guardiola, tiene una mentalidad ganadora descomunal. Podríamos estar hablando de un superhombre. Su filosofía se asemeja a la del filósofo y pensador alemán Friedrich Nietzsche, concretamente a la de Übermensch: Superhombre. Nos preguntaremos porqué. Y es que el de Sampedor, es un hombre que razona, reflexiona y experimenta. Es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder. Un superhombre es un ser humano que vive en la realidad, y no en mundos paralelos, ficticios o virtuales. Es esclavo de sus propias palabras, y no de las de los demás, es un moralista. Con todo, digamos que ser un superhombre es equivalente a ser un hombre ideal.

guardiola-bayern

La idiosincrasia de Pep es cuanto menos expectante. Su paso por el Barça dejó huella. Muchos títulos, amigos y enemigos. Sus futbolistas en aquella etapa del sextete fueron su propulsor para que Pep se erigiera uno de los mejores entrenadores del mundo. Él es así, un ganador nato, un luchador intempestivo, al que no le gusta perder, un ser “superior“, bien plantado y seguro de sí mismo. Cuando era futbolista, le gustaba mandar, ordenar, chillar. Tenía madera de líder. Tenía todas las papeletas para acabar como entrenador. Lo es. Un experimentado, un sabio, ahora ejerciendo de míster en el Bayern de Münich por segundo año. Espera coronarse ganando la Champions, algo que ya logró con el FC Barcelona hasta en 2 ocasiones. Roma vio a Pep triunfar en 2009 junto a los suyos, que dieron un baño al Manchester de Cristiano, y dos años más tarde lo vio Londres (2011) ante la misma presa, el Manchester.

pep-guardiola-2011-5-28-18-30-38.jpg (800×648)

Pep y su segunda Liga de Campeones como entrenador del FC Barcelona.                                              EFE.

Las piedras en el camino de Pep han sido unas cuantas, pero él como superhombre que es, lo ha sabido remediar. El primer obstáculo fue Mourinho, el débil, el endeble. Sus quejas constantes sobre los árbitros o invenciones del propio Mou, no ponían nervioso a Pep. Ni siquiera la frase de: “Ganó una Champions que a mi me daría vergüenza tener”, pronunciada por Mou en una rueda de prensa posterior al partido de semifinales de Champions de 2o11 (0-2) y todo lo relacionado a la publicidad Unicef y a la “simpatía” de los culés, pudo desquiciar a Pep. El catalán sabe que era una obsesión, -y lo podría ser siendo-, impotencia y desquicio. Porque Mou aterrizó en el Real Madrid para derrocar y acabar con la dinastía del FC Barcelona, pero el club catalán siguió cosechando éxitos, títulos y más títulos. Fue perdiendo fuelle y esa hegemonía se fue dilapidando, pero Mou se fue del R. Madrid con más pena que gloria, y sin haber alcanzado el reto de la ansiada Décima, cosa que sí ha logrado Ancelotti.

Pep-y-Mou

Caricatura de Pep y Mou. La dicotomía del fútbol, la ambigüedad.

Otra rémora para Pep fue el sueco Zlatan Ibrahimovic, que llegó a Can Barça para hacer olvidar a la figura de Samuel Eto’o, que también había tenido problemas con Pep. El sueco nunca dio muestras de que podía encajar en el sistema de Guardiola. A pesar de que ganó la Liga y la Copa con el Barça, la Champions se hizo de rogar, porque el Inter de Mou apeó a los de Pep en semifinales (3-2, global). Precisamente esa batalla contra el Inter fue la debacle y el punto final a la relación de estos. Pep dio entrada a Piqué en detrimento de Ibra para levantar la eliminatoria. Piqué acabó marcando un gol de killer y el sueco, cabreado en el banquillo. Sostenido por Messi y Pedrito, Zlatan hizo sus goles, uno incluido al R. Madrid en el Camp Nou (1-0) de bella factura y otros dos importantes al Arsenal y gracias a su fuerte carácter y espíritu ganador, era titular. Poco a poco la relación entre el sueco y Pep se fue enfriando, era una relación glacial, de escasas y concisas palabras. A Pep le encanta hablar, charlar, filosofar, mientras que a Ibra le gusta simplemente hablar en el campo y de vez en cuando cometer alguna locura que otra mientras practica el fútbol.

ibra_guardiola

El entrenador del Barça junto al sueco Zlatan Ibrahimovic.          EFE.

Como bien dijo el sueco en su libro: “Un sueño que casi me mata”. Queda claro. Zlatan no guarda un grato recuerdo en su etapa como jugador blaugrana. Sus continuas quejas sobre los árbitros, que según él, no pitaban todas las faltas sobre él que tenían que pitar, sentenciaron al delantero internacional. Y a Pep no le gustó esa actitud de débil. Tomó medidas y cuando agonizaba la temporada, Bojan Krkic, el delantero hispano-serbio, le ganó la partida al sueco. Pep estudió, midió y deliberó sabiamente, como lo hace un superhombre ideal. Los 71 millones de € que desembolsaron por la figura de Zlatan, suponiendo el fichaje más caro de la entidad blaugrana, se hicieron inútiles, ya que apenas estuvo una temporada a las órdenes del de Sampedor. Luego se atrevió a decir con tono despectivo que Guardiola era un filósofo y que no tenía “cojones”. Palabras del pusilánime, e impropias del superhombre, que lo dice todo bis a bis.

Guardiola_2010

Guardiola, en una rueda de prensa del FC Barcelona. EFE.

En la temporada 2010/2011, el Barça fichó a David Villa, procedente del Valencia CF. Por fin Pep respiraba, y como siempre, se ponía a pensar para preparar un superequipo integrado por sus superjugadores: el tridente Villa- Messi-Pedrito, la medular Xavi-Busquets-Iniesta, los zagueros Alves-Piqué-Puyol-Abidal y el portero Víctor Valdés, “doble V”. Con ese 11 tipo y la sofisticación e intelecto del míster blaugrana, se llegó a ganar el triplete (sin Copa del Rey). Año mágico y el Real Madrid desterrado ante tanto éxito culé. Pep era feliz a la vez que iba perdiendo cabello y las entradas se le remarcaban con rapidez. Es lo que tiene dirigir a un club tan exigente como el Barça. En la temporada 2011/2012, el Barça se hizo con los servicios de Alexis Sánchez. Aterrizaba otro delantero en Can Barça que pretendía mejorar las cifras de los delanteros blaugranas. Su primera temporada fue algo complicada, puesto que no acabó de encajar en el sistema del 4-3-3. No se sabía muy bien si jugaba en banda o era delantero centro. En esa temporada, el Real Madrid ganó la Liga y el Barça solo pudo ganar la Copa del Rey y el mundialito de clubes. El Chelsea fue el verdugo de los de Pep en las semifinales de Champions. En aquella ocasión, Messi, la pulga, no fue decisivo al fallar la pena máxima que golpeó en el travesaño. Borrón y cuenta nueva.

Super

SuperPep.                                                        SPORT

 

Finalizada la temporada, Guardiola no renovó y dejó el Barça. Se fue justo a tiempo. “El fin de ciclo” era la frase que más repetían y más se retumbaba en los medios de comunicación, sobretodo los nacionales. Sin Pep, el Barça ya no brillaba, no deslumbraba, no maravillaba. El ex técnico culé había dejado el listón muy alto y su legado era casi inigualable. El potosí ya no era lo que era. “Bienaventurado el que venga”, debía pensar Guardiola tras abandonar al Barça. Pues bien, el segundo técnico, Tito Vilanova, que también fue futbolista, firmó el contrato y se convirtió en el nuevo entrenador del FC Barcelona. El gerundense obró que el Barça ganase una liga pero poco más. Más tarde se le detectaría un cáncer de páncreas que no pudo superar, D.E.P. La hegemonía del Barça eclosionó en el momento en que el Tata Martino suplía a Tito para comandar al Barça en la temporada 2013/2014. Antes lo había hecho por urgencia Jordi Roura, analista técnico. La cuestión es que el Tata Gerardo dinamitó el juego de toque, el tiki-taka, el fútbol total del estilo del FC Barcelona. La temporada acabó en blanco, y la crisis blaugrana se agudizaba en función de los resultados, y a la postre, de la nefasta gestión de la directiva y un nombre propio: Sandro Rosell, ahora en prisión.

pep-guardiola-deja-banquillo-del-barca-con14-titulos-palmares-1337987969705.jpg (646×401)

El legado de Pep Guardiola.                                                                                             SPORT.

El noi de Santpedor quiso desconectar del Barça. El año sabático en EEUU fue un alivio para él. Luego recalaría en el Bayern de Munich, donde sigue actualmente. Ahora sus superalemanes futbolistas son los Müller, Robben, Göetze… Muchos de los vicios y actitudes prepotentes que hoy nos sorprenden vienen de ahí, de ese ADN que transmite por vía genética un estilo, una forma de hacer política, heredada de aquel tiempo en el que todo, como decía León Felipe, «funcionaba como un reloj perfecto». «Aquella extraordinaria placidez» en que vivía el poderoso Barça. El heredero ahora es Luis Enrique, que ya fue jugador del Barça junto al querido Pep. De momento, atina.

Captura de pantalla 2015-02-21 02.21.27

 

Los títulos cosechados por Pep Guardiola, un mito. 

Pero como bien dice el superhombre Pep, salió del Barça porque ya no podía motivar a sus jugadores. Ya los motivó, los llevó a lo más alto, les condujo a la gloria, les inculcó el mejor fútbol, por eso el Barça necesitaba un cambio de aires, porque Guardiola ya se había entregado. “No existe un fórmula mágica para ganar”, palabras del astuto Pep, que nunca quiso engañar a nadie, ni siquiera cuando pronunció en rueda de presa que el “puto amo era Mourinho”. Sabía lo que decía y en que meollo se metía. 5-0, 2-6 y 3-1, tres cifras legendarias que han hecho del fútbol un baluarte y una manera de entenderlo. 14 títulos en 4 años, algo arduo de olvidar. Y recordemos: “Una retirada a tiempo siempre es una victoria”.  La “intelipepcia” y el #selloSuperhombre. La re-revolución holandesa y el guardiolismo. ¡Gracias por todo Pep!

los_mas_y_los_menos_elegantes_de_la_semana_henry_cavill_564181236_800x1200

-Euforia por el Periodismo. Información al detalle.
-Opinión.
-Reportajes | Entrevistas | Análisis
-Desde agosto del 95 viviendo el fútbol como si fuera lo último que existiese.
-Valencia CF |@PlusValencia | @PlusFutbol
-“Demosiografía futbolística”.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *