Cuando la burguesía pasó a la historia

Cuando la clase media parece haber desaparecido, y donde el dominio de unos pocos desemboca en una mediocre igualdad fraguada por la polarización, es evidente que algo va mal. Una reflexión de perogrullo a nivel social, pero que en lo futbolístico, que es lo que nos ocupa, produce un debate en el que algunos venden un problema como una bendición.

Estamos en la jornada 24 de la Liga, y ya hace semanas que se puede afirmar, sin temor a la equivocación, que no habrá ningún equipo frustrado por no jugar en Europa la siguiente temporada. Hablamos de un modelo en el que el 7º clasificado opta a jugar Europa League, el mismo sistema en el que el actual 8º clasificado estuvo a punto de echar al entrenador hace un par de meses, y no ve otro objetivo más que llegar a los 42 puntos que le aseguran pasar en primera otro año más.

Nueve puntos separan al 8º de la zona de descenso, lo que implica que 13 de los 20 equipos pertenecientes a la primera divisón española tienen como objetivo la salvación. “Hasta que no alcancemos los 42 puntos, no nos podemos desviar de nuestro objetivo principal”, declaraba el central del Celta Andreu Fontàs al comienzo de temporada, y no le falta razón. Sea por la desigualdad del reparto de los derechos televisivos o por la mala gestión interna de determinados dirigentes en España (si es que no se juntan las dos), existen clubes que ni apretándose el cinturón hasta el límite, y manteniéndose en primera en el campo, tienen asegurada la categoría. Como ejemplo el caso del Elche, equipo al que la RFEF amenaza con un descenso administrativo.

Ya no es tan difícil de entender una serie de hechos que se nos venden como una mejora de la Liga. Así se comprende como un equipo que ni mucho menos está desplegando un fútbol convincente como el Valencia esté igualando los mejores registros de su historia: el campeón, el de Rafa Benítez. Así se entiende que la distancia entre los dos colosos y la “nobleza” del fútbol español (en la que se sitúan equipos como Atleti, Valencia Sevilla o Villarreal) se haya visto disminuida respecto a las anteriores campañas.

No es que equipos como el Sevilla hayan dado un salto de calidad, o que Madrid o Barça hayan bajado, el bajón lo ha protagonizado la clase media, y esos equipos cuya salvación se da por supuesta en septiembre, y si suena la flauta pueden llegar a pensar en Europa, están en peligro de extinción, o así lo parece analizando la tendencia de la Liga.

Una evolución que dejó de permitir hace años el ganar una Liga con menos de 90 puntos, y que parece que va encaminada a que los clásicos 42 puntos de seguridad bajen considerablemente. Algo va mal en el fútbol español, pero llegará mayo y esta lectura se convertirá en “la apasionante lucha por el descenso”, y “el cara a cara por la Liga”.

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