El comienzo de algo nuevo

Cerca de 2000 aficionados del Villarreal surcaron el Guadalquivir este pasado jueves 19 de marzo en busca de un valioso pase a cuartos de final de la Europa League. El resultado no era el preferido para la hinchada amarilla la cual tuvo que remar a contracorriente junto a los jugadores desde la gradería visitante del estadio Ramón Sánchez Pizjuán. El Sevilla fue quien ganó el choque y seguirá disfrutando de Europa las próximas semanas.

En el Villarreal no todo son lamentaciones cuando se echa una ojeada a los datos que dejan desplazamientos como este. Los que no entienden de colores, los que no se tragan al Villarreal y los que envidian a la entidad comandada por Fernando Roig piensan que para que un groguet se desplace o anime al club de su corazón deben estar previamente comprado. ¿Qué quiere decir ser un aficionado comprado? Todos los equipos, de cualquier nivel, buscan anexar una buena serie seguidores mediante facilidades para que estos se sientan de algún modo queridos por el propio club. Hay personas que llegan a dudar de la fidelidad de un seguidor amarillo cuando osan a decir que el propio aficionado se desplaza, anima o quiere a su equipo porque un señor con dinero ayuda a que esto sea posible. A esta gente cabe decirle que en el Villarreal no es así, y por muchos motivos.

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Fernando Roig en rueda de prensa | Marca

Un presidente puede gastar 20 millos de euros en un futbolista y contentar a toda una ciudad, ganar un título y hacer vibrar a todo un colectivo de personas con ganas de ver a su equipo triunfar e incluso puede abaratar los precios de los desplazamientos poniendo dinero de su bolsillo de manera que el respetable acuda a los estadios ajenos para apoyar a su equipo. En el Villarreal la filosofía no es esta, Roig no gastará nunca 20 millones en un futbolista, no asegura títulos durante su presidencia ni presume de su amplia cartera por Europa. En cambio, sí fomenta el espíritu de fútbol en una localidad muy joven en cuanto a fútbol de élite se refiere. Pone precios bajos en los abonos de temporada, facilita al espectador a viajar junto al equipo, llena de alegría una pequeña pero intensa afición con buenos jugadores a un módico coste y sobre todo se muestra muy cercano con el espectador del Villarreal.

El club lleva trabajando años en busca de cosechar grandes cosas a nivel nacional y desde hace escasos años a nivel europeo. Como avanzaba anteriormente, Roig no asegura títulos pero sí éxitos y estos no han sido pocos. Pero lo que cabe destacar de la genial gestión de la familia Roig es la forma de crear afición, la capacidad de contentar con bien poco al espectador y sumar cada día nuevos seguidores a un club que poco a poco se va haciendo grande y ya no solo en la propia localidad sino también fuera de ella a nivel nacional o internacional. Una muestra de ellos fue el viaje a Sevilla en el que se disputaba la vuelta de los octavos de final de la Europa League. El equipo estuvo respaldado durante los 90 minutos de una avalancha de aficionados vestidos de amarillo en la grada visitante del estadio del conjunto local. La afición, coreó el nombre del presidente, como se acostumbra a hacer en El Madrigal y al final del partido él mismo se apresuró en aproximarse a los miles de espectadores que habían viajado durante más de diez horas en un autobús para soñar de color groguet.

Fernando es el icono de este nuevo Villarreal, el jugador más importante de la plantilla, el más querido y apreciado por todos. Es sin duda el personaje más importante para un equipo y una afición que cada vez es más grande como el Villarreal.

 

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