José Galán, un leonés en Jordania

En época de Semana Santa es habitual ver a los leoneses matando judíos por el Barrio Húmedo o la Calle Ancha, degustando cecina de vaca, queso de Valdeón… Costumbres que por historia y tradición van calando de generación en generación. Platos típicos que viajan al resto del mundo para deleite de sus paisanos más viajeros, como es el caso de José Galán, un joven de 29 años que recorre el mundo en busca de un sueño. Un sueño que a punto estuvo de cumplirse allá por el año 2010 en Almería, donde una inoportuna lesión lo privó del salto a la élite. Hoy, lejos de aquellas calles estrechas y empinadas que lo vieron crecer, este “sobreviviente del fútbol” (como él mismo se define) disfruta de su pasión en Jordania.

 

RC: ¿Cómo es el fútbol jordano?

Es un fútbol bastante físico, los equipos intentan crear ocasiones por la vía rápida, balones directos, juego muy vertical, con poca pausa, por suerte nosotros con Beto Bianchi (el entrenador) proponemos un juego más elaborado y vistoso, donde nuestra filosofía es tener el balón.

RC:¿Acude mucha gente a los estadios?

No demasiada, hay cuatro o cinco equipos que arrastran bastante público pero el resto no tiene una masa social grande que anime.

RC: ¿Es una zona tan intranquila como aparenta desde fuera?

Jordania hace frontera con Siria, Irak, Israel, Egipto… es una zona muy caliente pero realmente el país es muy seguro, en ningún momento he tenido sensación de peligro. Al contrario, la gente jordana me parece muy abierta con el extranjero, y especialmente con nosotros los españoles, en cuanto les dices de dónde eres les cambia la cara, e inmediatamente te preguntan: ¿Madrid o Barcelona? (sonríe).

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RC: ¿Qué aporta la pelota a la vida de José Galán?

Me aporta todo, es mi modo de vida desde los 8 años que empecé a jugar federado. Si hay un día que no entreno o no toco balón es como si me faltara algo.

¡No sé que voy a hacer cuando me retire! Además de eso, el fútbol me ha hecho como persona, me ha ayudado a mejorar muchísimos aspectos de mi personalidad y a conocer lugares y gente maravillosa, gracias a la pelotita (sonríe).

RC: Granero, Negredo, Mario Suárez o Piatti, entre otros, fueron tus compis en el verde, pero, ¿hay amigos en la élite?

Claro que los hay, y de verdad que valoro increíblemente a jugadores que están en la élite y que me demuestran que siguen siendo tan humildes como cuando empezaron: Granero, De Gea, Sisi, Piatti, Gorka Larrea… lo que sí es complicado por razones de distancia es mantener el contacto o una amistad fuerte como cuando coincides con gente a diario.

“Cuándo me lesioné mucha gente desapareció del mapa… Me hizo aprender mucho”

RC: ¿Qué recuerdos te dejó la etapa en Almería?

Para mí ha sido la etapa que más me ha marcado en mi carrera, confiaron mucho en mí y crecí como futbolista. Solo me llevo un mal recuerdo: el del presidente y su hijo que me rescindieron el contrato por una lesión de rodilla. En el momento que más necesitaba el apoyo del club, y después de haber dado todo de mí por el Almería, siendo capitán del filial 2 años, me dijeron unas palabras que aún a día de hoy no se me olvidan: “No sabemos como estarás tras la operación, así que ficharemos a otro. Mala suerte chico, así es el fútbol”.

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RC: ¿Y del míster, Unai Emery?

Fue el primero que me subió al primer equipo del Almería, y me sorprendió la pasión y la concentración que ponía en cada entrenamiento. Lo vivía al cien por cien. Sabía que él y su segundo, Carcedo, triunfarían y mucho. Son dos entrenadores magníficos.

RC: Tras él llegaría Hugo Sánchez…

Hugo Sánchez trataba muy bien y con mucho respeto al futbolista. Me llevo a la pretemporada con el Almería y siempre dijo pública y personalmente que yo era jugador del primer equipo para él. Siempre le estaré agradecido por como confiaba en mí.

RC: En aquella época, una inoportuna lesión te apartó de la élite, ¿qué enseñanzas te dejó aquel contratiempo?

Varias como por ejemplo, que hay mucha gente que te aprecia o que se junta a ti sólo cuando las cosas van bien. Cuándo me lesioné mucha gente desapareció del mapa… Me hizo aprender mucho y me hizo darme cuenta de qué tipo de personas eran las que me rodeaban. Por otra parte me dió mucha fuerza mental, estar 6-8 meses trabajando sólo, la mitad de ellos entrenando por mi cuenta más de 6 horas al día… Me hizo madurar rápido y valorar mucho más cuando puedes jugar, y no te lo impiden las lesiones.

“El fútbol no tiene memoria, es un tópico pero tiene todo de cierto”

RC: ¿El fútbol es injusto?

Lo es y mucho, Y cada vez más. Cada vez hay más intereses de por medio… Más que injusto dependes mucho de las circunstancias… En mi opinion no es como el atletismo o el tenis, que si tú eres mejor lo demuestras. En el fútbol hay 11 jugadores y dependes de ellos y de otros muchísimos factores. Por decirlo de alguna manera, el fútbol es más subjetivo, y el que para uno es un jugadorazo, para otro entrenador no vale… ¡Mirad el ejemplo de Emery con Isco! Por eso puede haber casos de jugadorazos en Segunda B y jugadores peores en Primera División.

Además y aunque es un tópico que tiene todo de cierto: el fútbol no tiene memoria.

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RC: ¿Por qué decides emprender la aventura en el exterior?

Porque tenía 25 años cuando salí de Almería y vi que mi tren para poder jugar en Primera en España había pasado… Por lo que me dije a mí mismo que si no era en la Primera División de España sería en la de otros países del extranjero.

RC: Y de todos los países recorridos… ¿con cuál te quedas?

De cada sitio elegiría algo… En cuanto a lo deportivo: De Tailandia el estilo de juego, de Indonesia la afición, de Austria la profesionalidad y de Jordania la intensidad.

En cuanto a la vida: De Tailandia la comida, de Indonesia las playas, de Austria su organización y de Jordania su gente.

“Hay gente sin escrúpulos que se cuela en el mundo del fútbol sólo por la parte económica”

RC: Promesas incumplidas, fichajes frustrados… ¿es esa la cara B del fútbol en el extranjero?

Demasiado negocio, demasiado dinero en juego, gente sin escrúpulos que se cuela en el mundo del fútbol sólo por la parte económica.

A los jugadores muchos agentes o clubes nos tratan como pura mercancía, ganado… En muchas ocasiones para firmar por un club no basta con ser mejor que otro, si no de la mano con quien vas a dicho club. Es la parte que odio del fútbol.

RC: Y el futuro, ¿de qué color pinta? ¿Te gustaría volver a España?

De momento estoy muy contento jugando en el extranjero. Aprendiendo de cada tipo de fútbol, adaptándome a ello lo mejor que puedo, y también aprendiendo de otras culturas, países y gente. Estoy muy bien como estoy y mi idea es seguir al menos cinco años más jugando fuera de España… Aunque nunca se sabe lo que pasará.

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