Aquella noche fatídica en Bucarest

Muchos valencianistas se preguntarán cómo, cuando y sobretodo qué hizo que el Valencia CF transitara por un cambio de ciclo tras un lustro prodigioso plagado de títulos. Pues ocurrió en Bucarest (Rumanía) el día 24 de febrero de 2005. Corría el minuto 50′ en el estadio Stadionul Ghencea cuando un envío en largo de Munteanu era cazado por Cristea y este perforaba las mallas ché. En el 71′ de nuevo Cristea igualaba la contienda globalmente (2-2) y en los penaltis el Valencia naufragó. Era la Uefa Cup, el Valencia CF acababa de ser eliminado por un equipo muy inferior.


En la vida existen los cambios, estamos sometidos a ellos y a cualquier persona, equipo, asociación, empresa les sucede. En este caso les voy a hablar de como el Valencia CF se fragmentó durante la temporada 2004/2005, es decir, un año después del 6ª título liguero conseguido por el equipo taronja. El varapalo fue desmesurado, ya que costó asumir la eliminación tan temprana y precoz en los 1/16 de la Uefa Cup, lo que ahora es la Uefa Europa League (Liga Europea de la Uefa). Al mando de aquel mítico Valencia estaba el italiano Claudio Ranieri. El inicio de la temporada fue brillante, pues el Valencia derrotó al Oporto en la Supercopa de Europa por un 2-1 con goles de Rubén Baraja y Marco Di Vaio. El gol luso lo marcó Quaresma, ahora encontrándose en su “segunda juventud”. Sin embargo, en la Liga el Valencia sufrió varios traspiés que le dejaron mermado y por eso el club de la capital del Turia finalizó en la 7ª posición de la tabla. La dolorosa derrota en El Sardinero hirió a un Valencia decrépito, desalmado y desarbolado. Vuelta de hoja urgentemente.

En la Liga de Campeones el Valencia CF quedó retratado por un Werder Bremen que tuvo como héroe a un conocido de la Liga española: Nelson Haedo Valdez. El paraguayo, que jugó en las filas valencianistas, fue verdugo en la eliminatoria. Además, Vicente Rodríguez Guillén, un pilar del equipo ché, se lesionó gravemente del tobillo y estuvo toda la temporada de baja. Las malas noticias se acumulaban en las oficinas, donde Juan Soler despidió al final de temporada a Claudio Ranieri en detrimento de Antonio López, que no pudo clasificar al Valencia para la Champions. En la Uefa Cup el Valencia patinó en Rumanía tras un 2-0 esperanzador en Mestalla en la ida. No obstante, el Steaua, unido a su afición que estuvo de 10, igualó la eliminatoria en la 2ª parte (2-0) y pasaron finalmente a 1/8 tras apear a los ché en los penalties (4-3). Fue duro, pero creo que supuso una lección y un punto de inflexión porque no siempre se puede ganar, se convive con la derrota y el empate. La ciclogénesis había amenazado a un Valencia que conservaba jugadorazos como Aimar, Mista, Baraja, Albelda, Carboni, Marchena, etc.

En la Copa del Rey los blanquinegros cayeron ante la UE Lleida en la 1ª ronda, un equipo recién ascendido a 2ª división que desnudó al Valencia en el estadio Camp d’Esports. Volvían los fantasmas de la Copa ante un equipo menor como ya acaeciese ante el Guadix, Alicante, Novelda. El autor del gol fue Crusat, que castigó a un Valencia indolente, sin fundamento en el juego y sin idea. Claudio Ranieri fue señalado. Los aficionados criticaban el sistema de juego: sin bandas, muchos jugadores italianos, que tuviese más minutos Corradi que Mista, etc. A esto se le ha de sumar la dimisión de Jaime Ortí tras la debacle en Alemania (2-1). El equipo se sumió en una crisis constitucional y administrativa muy aguda y los futbolistas estaban más pendientes de lo extradeportivo que de lo que realmente tocaba: la pelota.

Los valencianistas sabíamos que el club había tocado fondo. Las desgracias habían implosionado y tras una época plagada de títulos y éxitos el club se hundió poco a poco. Actualmente nos encontramos en una temporada repleta de ilusión, un nuevo rumbo que marca el camino de un Valencia que quiere volver a ser campeón, que quiere volver a la élite, a codearse con las bestias europeas más grandes (Chelsea, Manchester, Juventus, PSG, Oporto…), que quiere seguir haciendo historia en sus páginas y que quiere que Mestalla vibre la temporada viniente: la 2015/2016 en la mayor competición continentes: La Uefa Champions League. Todavía hay que nadar, porque como bien sabéis, si dejas de nadar, te acabas ahogando. Aquella noche fatídica en Bucarest (y la del Werserstadion) marcó un antes y un después en la historia negra del Valencia, pero ese acontecimiento no indica que no volvamos a alzar un título. La última vez fue en el Calderón, donde los ché alzaron su 7ª Copa del Rey. Ya son 7 años de sequía, como también solo quedan 4 años para el centenario del club (1919-2019), un año que será legendario. Soñemos…


“El Valencia CF me marcó tanto, que dejé el fútbol porque no tenía ganas de vestir otra camiseta”. Rubén Baraja Vegas.


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Vicente, el punyal de Benicalap | HISTOCHÉ

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