El dilema Otamendi

No ha pasado ni una semana desde que acabara la última jornada de Liga  y el Valencia ya tiene que gestionar su primera patata caliente. Y no es una cualquiera. Otamendi, el mejor jugador del equipo che este curso, manifestó en boca de su representante, Eugenio López, que si llega una oferta de un club importante en Europa,  pedirá que le dejen marchar. El presidente del Valencia no tardó en contestar al agente del jugador asegurando que el argentino tiene contrato  en vigor y que sólo saldrá del equipo si algún club paga la cláusula de 50 millones de euros y diga públicamente que se quiere marchar. La partida de póquer no ha hecho más que empezar.

Temporada espectacular del argentino

Nicolás Otamendi, es el último sucesor de una estirpe de centrales argentinos entre lo que más destaca es el pundonor, la colocación y la serenidad. Esta temporada se ha erigido como el jugador más importante del equipo siendo el líder de la defensa y el baluarte moral dentro del campo. El zaguero ha sido fundamental en la consecución de la 4ª plaza y el posterior billete para jugar la previa de la Liga de Campeones. Ha impedido infinidad de goles rivales a base de cortes y anticipaciones, y también ha sido decisivo en ataque marcando tantos fundamentales, cómo contra el Real Madrid o Celta; no en vano, ha sido el defensa más realizador del campeonato con 6 goles.  Un central que ha mirado a la cara a jugadores como Messi, Cristiano o Mandzukic y ha salido vencedor en casi todas sus disputas. Hablar de Otamendi hoy en día, es hablar de uno de los mejores centrales de Europa en la actualidad, sino el mejor.

Los cantos de sirena son inevitables

Y por supuesto, su magnífica temporada no ha pasado desapercibida para los grandes europeos. El Valencia lo sabe, y el mismo jugador también. Ya en el pasado mercado de invierno, el Manchester United se interesó por la situación del zaguero pero no se llegó a concretar nada al estar implicado con el equipo por un objetivo común. Pero ahora, tras acabar la competición, su agente se ha desmarcado y ha lanzado un pulso al club, puesto que su representado considera que debe aspirar a cotas mayores y, evidentemente a una mejora salarial considerable.

Amadeo Salvo, que si algo ha demostrado desde que es presidente del Valencia, es que ningún jugador va a imponer las condiciones en cuanto al traspaso, y le ha recordado a Otamendi y a su agente que hay que respetar los requisitos contractuales. Es decir, si quiere salir traspasado (por ahora no hay oferta por el argentino) el club interesado debe abonar la cantidad de 50 millones de euros –estipulados en la cláusula de rescisión- y además decir públicamente ante los medios de comunicación que su deseo es marcharse. Salvo no es nuevo en estas lides. En los traspasos de Soldado y Mathieu también se mostró firme y obligó a los clubes que los ficharon a desembolsar el dinero que pedía el club: 30 y 20 millones respectivamente.

¿Club vendedor o comprador?

Esta es una prueba de fuego para el Valencia, puesto que siempre se ha vendido que, con la llegada de Peter Lim, el club mejoraría tanto económica como deportivamente. Y justamente futbolistas de la talla del argentino dan fiabilidad al proyecto y son un buen reclamo para que otros jugadores codiciados vean Valencia como un destino de garantías para conseguir títulos. Con la marcha de Otamendi se puede dar un paso atrás, y sobrevuela la duda de si el club volverá a ser un conjunto lanzadera para determinados futbolistas que despunten. De esta manera el proyecto perdería fiabilidad.

Aun así, Otamendi tiene contrato hasta 2019, por tanto el Valencia está en buena posición para pedir todo el montante de la cláusula. Tiene la sartén por el mango. Por otro lado, Eugenio López manifestó que ese precio está fuera de mercado. Da la sensación que el representante está haciendo presión para que el equipo valencianista rebaje sus pretensiones y venda al zaguero argentino por menos de 50 millones. En ese caso el Valencia, como club debe hacerse fuerte y no ceder a los chantajes.

La negociación no ha hecho más que empezar, queda bastante tiempo para divisar cualquier atisbo de conclusión. Veremos si el zaguero argentino quiere seguir siendo un ídolo de Mestalla, o por el contrario dejar con un sabor agridulce a una afición que le ha reconocido todo su trabajo en el campo en forma de aplausos. Todo parece indicar que ambas partes van a tener que ponerse de acuerdo. Ningún jugador va a jugar donde no quiere. Fútbol moderno en estado puro.

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