Monchi, la bestia de los negocios

Muy pocos sevillistas pensaron que fuera posible. ¿Dos Europa Leagues consecutivas? Menuda utopía. Una hazaña al alcance de muy pocos. Y más, tras las salidas de jugadores determinantes en la consecución del pasado título, como las de Alberto Moreno al Liverpool e Ivan Rakitic al Fc Barcelona. Ayer lo volvieron a hacer, ganando al Dnipro ucraniano por 2-3. Y se demostró por qué el Sevilla es uno de los equipos más estables y competitivos de Europa.

Fueron los futbolistas, por supuesto, los héroes de Varsovia: Grzegorz Krychowiak, Carlos Bacca, Sergio Rico, Stéphane M’Bia… Fue el trabajo de todos y cada uno de ellos lo que ha llevado al Sevilla a conseguir su cuarto título europeo. Parte de culpa también es de Unai Emery. El vasco ha hecho del Sevilla un equipo muy sólido atrás y más que incisivo arriba.

Pero detrás de todos ellos, se esconde el que es para mí la pieza fundamental de este Sevilla: su director deportivo, Ramón Rodríguez Verdejo (San Fernando, provincia de Cádiz). ‘Monchi’, si lo prefieren. Y es que sin la labor del andaluz, probablemente el equipo no hubiera llegado donde ha llegado.

Monchi entiende el fútbol como pocas personas en España. Para este hombre, las ventas son tan importantes como las compras, y así, mediante un ojo más que privilegiado, ha traído al Sánchez Pizjuán a jugadores casi desconocidos, o que no han acabado de explotar en sus respectivas ligas. Y mira por donde, todos (o la gran mayoría) funcionan en el equipo.

El ejemplo más claro de lo que estamos hablando lo constituye actualmente Éver Banega. La ‘eterna promesa’ que nunca despegaba. En el Valencia, tanto su actitud como su fútbol dejaron mucho que desear. Las lesiones le mermaron, y tampoco consiguió nada relevante en el Atlético de Madrid. Su paso por Newell’s Old Boys fue un mero trámite. Parecía acabado. Y de repente, llega Monchi, y por una cantidad relativamente asequible en el mundo del fútbol, 2 millones de euros (me da vergüenza decir esto estando la cosa como está, pero es la triste realidad) se lo lleva al club de Nervión. Banega es hoy la batuta, el eje creador del Sevilla. Y nadie se acuerda de Rakitic.

 

 

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Trémoulinas, junto a Monchi, en su presentación. Otro claro ejemplo de un fichaje rentable

 

Me atrevería a compararlo con Xabi Alonso: donde pone el ojo el tolosarra, va un balón medido. Donde pone el ojo Monchi, hay un fichaje acertado, tanto a nivel deportivo como a nivel de rentabilidad económica para el club. Compra barato, el jugador rinde, y lo venden por un pellizco más que considerable. Este tipo es un genio. Y el sevillismo le debe mucho.

 

Periodista en desarrollo. ‘El fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos’. Y cómo nos gusta!

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