Crestas y goles

A las puertas del comienzo de Liga, si se para uno a analizar la plantilla del Granada, hay algo que llama la atención por encima del restante; la delantera. Cuatro, son los jugadores que conforman el ataque nazarí; Jhon Córdoba, Youssef El Arabi, Isaac Success y el recién llegado Thievy Bifouma. Todos ellos, estan cortados por el mismo patrón; el del potencial y calidad, pero también, y no menos relevante, el de la juventud y la rebeldía. Sandoval y su cuadrilla, tendrán que actuar como Clint Eastwood en ‘Sargento de Hierro’.

Granada, la ciudad universitaria por excelencia, -con el permiso de la decana Salamanca- guarda mieles nocturnas para todo aquel que quiera saborearlas. La juerga, el desenfado y el desfase conviven codo a codo, mezclándose con el quehacer diario. Paraíso para el joven, ciénaga de aguas residuales para el veterano. El futbolista, mejor que se vaya a vivir alejado del centro, del cogollo(col.); a Armilla, a Atarfe, a Monachil o cualquiera de las apacibles poblaciones que conforman el cinturón urbano granadino.

Los ídolos balompédicos, aunque a veces parezca lo contrario, son de carne y hueso, personas con su vida privada aparte de los terrenos de juego. La mayoría; “jóvenes, guapos y ricos”, como dijo aquel; saben compaginar sin problema la vida personal y la profesional. Una no influye y/o perjudica a la a la otra, y viceversa. Pero hay casos y casos… Sino, que se lo pregunten al bueno de David Vidal, cuando perseguía cual detective londinense al crápula de Mágico González, por los locales nocturnos de Cádiz.

Ya el club rojiblanco sufrió un episodio de mal comportamiento extradeportivo, uno de los más sonados en el fútbol español; el positivo de Dani Befeeter (conocido así popularmente por los mentideros de la ciudad de la Alhambra) por cocaína. Además de varios lances que provocó el mallorquín sobre el verde. Ahora, se juntan en el ataque granadinista, cuatro diamantes, que podrán ser de sangre o de oro. Un riesgo que parece dispuesto a asumir la directiva. Córdoba, Thievy y Success, parecen fabricados con el mismo molde: peinados ‘crestiformes’, ropajes extrafalarios, coches deportivos, juventud, rebeldía… Cualquiera diría que son hermanos, sino fuese porque uno viene de Colombia, otro de Francia, y el que resta de Nigeria. El Arabi, que también puede llegar a ser conflictivo, dicta de sus compañeros, salvo en la rebeldía.

El cuarteto, peleará por un puesto en la punta atacante del once de José Ramón Sandoval. Parece que Success, la joven perla, parte con ventaja, aunque podría adaptarse perfectamente a la banda izquierda, dejando el centro de la delantera para El Arabi. El marroquí ha demostrado ser el más goleador de los cuatro y es quién encaja mejor como punta de lanza del sistema rojiblanco. Todo indica a que Córdoba y Thievy arrancarán la temporada desde el banquillo. El ’18’ hizo una discreta campaña 14/15, apenas dejando ver sus dotes naturales para el balompié. La llegada de Thievy, le pone aún más difícil a Córdoba disponer de minutos. Si son muy similares fuera del césped, también lo son sobre él. Su juego es calcado, basado en la potencia y explosividad, y Bifouma cuenta con el chance que se le da al recien llegado y las expectativas que levanta siendo el nuevo.

Difícil papeleta la de Sandoval y los suyos, que deberán tener atado en corto a estos jóvenes atacantes. En buena medida, de ello dependerá el rendimiento de los mismos, y si funcionan ellos, funcionará el Granada. Sin duda, una apuesta arriesgada de la directiva, que prefiere pensar que su potencial y juventud la desplegarán en el campo y no en las discotecas granadinas.

 

 

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