Vuelve el ídolo a Riazor

El regreso de Lucas Pérez ha sido una de las cosas más deseadas por el conjunto herculino en el tema fichajes en, al menos, un lustro. Este jugador coruñés fue de gran importancia para el club la pasada campaña; que junto a las paradas de Fabricio, los goles de Lopo o la fuerza de Álex Bergantiños, ha marcado goles importantes para lograr la permanencia.

Tras sus andadas por Ucrania y Grecia, el hijo pródigo vuelve a su hogar. En menos de un año, se ha convertido en uno de los ídolos de la afición, dando esperanza, garra y sentimiento. Pero este jugador no es solo sentimiento, sino talento y olfato goleador. En tan solo 21 partidos, consiguió seis goles, sin ni siquiera jugar de punta, números casi impensables (de lo buenos que son) para los hinchas del Deportivo, teniendo en cuenta los precedentes. Y es que Lucas da ese toque de calidad en el ataque que quizá ha necesitado el equipo desde hace bastante tiempo.

Lucas, en menos de un año, ha dejado recuerdos en el deportivismo que serán difíciles de olvidar. La primera imagen que se tiene que venir a la cabeza es el gol en Riazor contra el Valencia: disparo sin ángulo, celebración dando una patada con rabia. Llegó en un momento difícil para el club, rozando el abismo que es la Segunda División, y consiguió impulsar al equipo hasta la última jornada, con ese gol a media vuelta contra el Barcelona. Fue una remontada casi heroica. Histórica se podría decir. Y como todo héroe, luchó por la permanencia hasta caer rendido, lesionado en el suelo.

Pero no se puede dejar de lado el gol contra la Real Sociedad, marcando el rechace de un penalti que anteriormente había fallado. Fallarlo no le quita mérito, pues cualquier otro lanzador se hubiera quedado lamentándose, y él se tiró a por todo para marcar.

Y es justo esto lo que la afición necesitaba: ansia, lucha, pasión, trabajo, honestidad, orgullo, amor a unos colores. Cualquier seguidor deportivista sabrá el amor que este gallego tiene por el escudo, aunque algunos se obcequen en decir que vive enamorado de otros colores. Pero algo si se puede decir: en Riazor no se veía luchar tanto los balones ni celebrar los goles con tanta rabia como este chaval.

Tras el fichaje de Lucas, todo sabrá a poco. Es así. De todas formas, todavía se puede mejorar. ¿Salomão? ¿Bruno Gama? ¿Renovación de Fabricio?

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