El día en que Eto’o jugó de lateral

Corría el minuto 35 en el Camp Nou. Thiago Motta es expulsado por agresión a Sergio Busquets. El estadio se enciende, y el banquillo del Barcelona lo celebra como si de un título se tratase. ‘Mou’ se acercará a Pep, y le dirá unas palabras que, según la entrevista que Michael Robinson realizó al de Setúbal, vendrían a decir algo así como ‘pensáis que es fácil, pero esto aún no ha terminado’.  Acto seguido, le acariciará la calva y volverá al área técnica. El resto ya lo conocemos todos.

Glorioso Inter. Ese es el titular con el que gran parte de la prensa deportiva internacional abrió sus portadas. Y no es para menos. 2010 fue, sin duda alguna, ‘neroazzurro’ de principio a fin. Muy pocas veces he visto durante una temporada un equipo tan compacto y organizado como aquel Inter, un equipo que no dejó escapar más que un par de puntos en el Giuseppe Meazza.

Aquel equipo dominó la capital: ganó en ambas ocasiones al eterno rival, el Milán, se deshizo con relativa facilidad de sus rivales en Copa, y sufrió más de lo que podía imaginar en aquella semifinal de Champions League contra el Fútbol Club Barcelona, que venía de haber hecho historia al conquistar los 6 títulos posibles el año anterior. Para muchos, la encerrona de aquel equipo resultó ser una ofensa para el fútbol. Para mi, una genialidad. ‘Una forma muy cobarde de ganar una eliminatoria’, dirán algunos. Para mi no. El Inter ya había hecho los deberes  en casa, en un partido marcado por algunas decisiones del trencilla portugués Pedro Proença. Sea como fuere, el Inter ganó 3-1, y vio más cerca el sueño de la Champions.

Con uno menos y un Barça metido totalmente en campo contrario, el autobús de Mourinho era la opción más viable para conseguir un billete al Santiago Bernabéu. Y así fue: los capitaneados por Javier Zanetti desesperaron a los de Guardiola con una línea de 9 defensores.

Personalmente, no he disfrutado más con Samuel Eto’o que en aquel partido. Ver a un 9 puro, un ratón de área como el camerunés, defendiendo la banda izquierda a cara de perro junto al rumano Chivu hizo replantearme la esencia del fútbol: la pelea sin tapujos; un espectáculo digno del Coliseo romano. Y ya más cerca del Circo Price estaba Mou entre los aspersores del Camp Nou, intentando zafarse de las garras de Valdés, que le cogía por el cuello recriminándole su ostentosa celebración con los hinchas del Inter.

Vimos la otra cara de todos esos jugadores, que no fueron jugadores, sino auténticos gladiadores que se dejaron la piel por un sueño.

A muchos fanáticos del tiki-taka les parecerá la muestra más clara de antifútbol. Yo prefiero verlo como una victoria trabajada, una victoria que sabría a auténtica gloria. Y qué leche, yo me reí bien a gusto al ver a un tipo como José Mourinho, consciente de su pasado azulgrana, desesperando a 90.000 culés. Genio.

Periodista en desarrollo. ‘El fútbol es un deporte de caballeros jugado por villanos’. Y cómo nos gusta!

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *