El día de la marmota

Ayer era el día señalado en el calendario con letras de oro, marcado y remarcado con rotulador rojo y una leyenda que decía “Bienvenido, McFly”. Era el día de “Regreso al Futuro”, el día de los frikis. Era 21 de octubre de 2015. Era el día en el que, por fin, Marty McFly (interpretado en la trilogía por Michael J. Fox) nos visitaba, casi por sorpresa, viajando desde 1985. Venía a descubrir que las zapatillas Nike se abrochaban con robocordones, las puertas se abrían solas y la gente se movía en aeropatín. Pero ayer, día D y sin hora H, no sucedió nada. McFly no apareció por ningún lado y ese ansiado regreso al futuro se convirtió en un “día de la marmota”, tan recurrente cinematográficamente hablando, en el que los protagonistas fueron Vitolo, Konoplyanka y Gameiro.

Y es que durante noventa minutos me estuve preguntando “¿dónde he visto yo esto antes?”. Y entre los cabezazos erráticos del punta francés y la inspiración de Kevin De Bruyne vi la luz al final del túnel del tiempo a bordo de mi DeLorean. La respuesta era clara: Turín. Sí, en la ciudad italiana en la que el Sevilla FC debía haber aprendido tanto y que, sin embargo, se ha quedado en un quiero y no puedo. El equipo de Emery salió a mandar, a ganar y a poseer el balón. Pero no fue suficiente enmendar el mea culpa de su última salida europea porque, a la vista está, no le ha servido de nada.

Konoplyanka intentó desmarcarse pero el intento se quedó en agua de borrajas frente a un palo que evitó el primer tanto del conjunto hispalense y de la noche. Pero poco después pudo resarcirse gracias a una acción de Vitolo que hizo que por unos momentos la capital andaluza desbordara sentimiento futbolero con la vista puesta en el futuro. Siempre en el futuro.

Pero llegó el momento de Rami y de De Bruyne. Y el de los dos goles que el Sevilla tragó como pudo gracias, en parte, al retroceso de su línea defensiva. Y es que segundas partes, en ocasiones, nunca fueron buenas. Y a la vista está. Porque McFly logró mantenernos ilusionados todo el día esperando no sé muy bien el qué, pero al final, no pasó nada. No pudo ser. Igual que le ha pasado al Sevilla.

Javier Soltero.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *