Tercer pinchazo consecutivo

Esta tarde, la Unión Deportiva Las Palmas y el Villarreal se enfrentaban en un vibrante duelo donde habían muchos intereses en juego. Los isleños habían destituido a su técnico Paco Herrera y llegaban al partido con Setien como nueva cara visible a las órdenes de los pericos. Difícil papeleta para él, pues se enfrentaban a un Villarreal que venía de perder dos partidos seguidos y se encontraba en los puestos más altos de la tabla clasificatoria.

El estado del campo, a causa de las tormentas durante esta semana, era muy malo. El césped se levantaba con cada pisada de los futbolistas que saltaron al campo desde el inicio, por lo que desarrollar un juego de toque se convertía en un asunto bastante complicado. Quizá fue esto lo que provocó en el Villarreal un cierto descontrol en el planteamiento de juego y la falta de ideas en el partido de hoy.

Bonera debutó en liga con el Villarreal, pero no de amarillo sino de rojo fuego; los pericos lucieron su equipación local con los habituales colores azul y amarillo. Bruno Soriano volvió de la lesión y formó una interesante dupla con Jonathan al centro del campo, pero que no surgió efecto. El Villarreal no tuvo en ningún momento el control del juego y acusó en exceso el estado del campo. Pocas jugadas de peligro en ataque y demasiados momentos de duda a la hora de defender el balón en campo propio. El marcador no se movió en los 94 minutos que duró el encuentro.

Con este empate, el Villarreal acumula un parcial de un punto de los últimos nueve posibles y ve escapar el sueño de mantenerse una jornada más en la zona noble de la tabla. El conjunto amarillo podría acabar la jornada en la sexta posición. Un problema que se agrava pensando en los dos próximos encuentros ligueros que tienen los de Marcelino: Sevilla y Barcelona.

Foto portada: diarisigloxxi.com

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