El Sevilla saca su orgullo y planta cara al líder

El Sevilla FC arrancaba el partido con la idea de ganar, de plantar cara y de demostrar en el césped que no está batido, que las posibilidades existen y van a crearlas. Además, en el Ramón Sánnchez-Pizjuán, se acogió con ansia y entusiasmo la titularidad de Immobile, que no dejó indiferente a nadie. Los rojiblancos fueron superiores y así lo demostraron con un 3-2, aunque pudo haber goleado.

En la primera mitad el Real Madrid comenzó con poderío, con ganas de poner todas las cartas sobre la mesa y ganar. Se ponía por delante en el minuto 22 con gol de Sergio Ramos. Fue este golpecito en el orgullo sevillista el que hizo despertar a los de Emery e ir a por todas. Aquí comenzó la magia y brillantez de un Sevilla con garra.

Los locales cantaron gol en el minuto 36 cuando el deseado Immobile apareció en el segundo palo de un córner de Konoplyanka y marcó el primer tanto. El Sevilla y toda su afición se vino arriba, estaba todo bajo control. El Madrid del minuto uno había desparecido, se le fue el control al final del primer tramo, pero lo peor aún estaba por llegar.

Los de Unai salieron invencibles en la segunda parte, con actitud, como unos verdaderos guerreros en primera línea de batalla, imparables. El equipo unificado y donde cada jugador aportó todas las cualidades y virtudes que les hacen estar pisando el césped. Nadie quiso dejarse nada en el tintero y demostraron quién en el Sevilla Fútbol Club. Cada jugador fue decisivo.

Se acercaba el minuto 61 y nadie suponía lo que iba a ocurrir. Un Konoplyanka seguro de sí mismo y con el balón es los pies puede ser muy peligroso. Y así fue. Llegó entonces el gol de la remontada con jugada que empezó el ucraniano, se apoyó en Immobile que se la devolvió, la puso atrás y fue Banega quien finalmente marcó el segundo tanto para los hispalenses.

En Sevilla la noche fue mágica. La fiel afición se volcó, disfrutó e hizo disfrutar. Los jugadores en su máximo esplendor, se notó en el juego rápido y efectivo. Con este ambiente de superación absoluta fue casi imposible que el tercer gol no llegara. Llorente recién salido en sustitución por Immobile, fue quien puso el 3-1 en el marcador. Ya en el descuento el madridista James dejó el marcador final en un 3-2.

La victoria podía haber sido brutal, como así lo fue la remontada del equipo rojiblanco. El líder no cumplió la expectativa de ganar y desapareció en la segunda mitad. Los de Unai no tuvieron rival. El equipo tiene que encontrar ahora el punto de equilibrio, continuar el juego que les hace campeones y seguir demostrando que el Sevilla sí puede.

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