Problemas en el Villarreal

Esta noche se ha desbordado del todo un vaso que ya goteaba en el Villarreal CF. Y es que tras los malos resultados frente al Barcelona, Eibar, Getafe y Huesca junto con la desastrosa imagen que dejó el equipo ante el Rapid de Viena en Europa League han hecho saltar todas las alarmas. Los pupilos de Marcelino ya no despliegan el fútbol vistoso que acostumbraron en las primeras jornadas y tampoco superan con solvencia a sus rivales, en este caso, menos el Barcelona, todos de menor entidad deportiva que el Villarreal.

Las lesiones, sobre todo en las parcelas defensiva y ofensiva, están sirviendo como coartada a las malas actuaciones del conjunto amarillo en estas últimas semanas, pero la afición y la prensa no han dudado en resaltar el declive futbolístico del equipo en el último mes. Es cierto que la falta de jugadores importantes condiciona el rendimiento de un equipo y con ello los resultados pero, ¿hasta cierto punto?

Hace escasos días Marcelino firmaba un contrato de renovación por tres años, algo inusual en el club. Por primera vez se cerraba un acuerdo tan largo con un técnico en el Villarreal y esto trajo cola, sobre todo en las redes, tanto para bien como para mal. Algunos aseguraban que el club había tomado la mejor decisión posible tras los rumores de que Marcelino podía ser el relevo de Del Bosque en la Selección y que tras las grandes actuaciones del equipo en los últimos años, con todo en manos del técnico, el Villarreal cerraba un buen acuerdo. Por otra parte, la otra cara de la moneda, algunos aficionados vaticinaban la renovación como una forma de relajación del cuerpo técnico y no vieron correcto que a un entrenador se le firmara por más de un año consecutivo.

No es momento de buscar culpables, sino soluciones y estas las tiene Marcelino en sus manos. Aun así, lo cierto es que el poder de cambiar las cosas lo tienen los futbolistas esforzándose y trabajando de forma unánime. Algunas de las cosas que saltan a la vista, y desde tiempos remotos, es que Marcelino no ficha en función de su esquema (4-4-2). Un ejemplo de ello es la incorporación de Óliver Torres, el jugador se mueve con facilidad tras los delanteros y el asturiano le colocaba de interior, posición en la que se encontró perdido. Otros casos más cercanos y actuales se aprecian en Jonathan, Trigueros, Samuel y Denis. Con Jonathan no acaba de acertar la posición, pero es más que obvia, la media punta o la posición centro campista ofensiva. Trigueros y Denis más de lo mismo y Samuel, que despliega un buen fútbol escorado en banda y como segundo punta no acaba de encontrar su posición en el once de Marcelino.

Por tanto, la solución aparente a estos problemas sería probar con un 4-3-3 en el que Samu García y Denis tengan más participación en el juego y puedan entrar desde la banda hacia el centro sin la obligación de ejercer de extremos, posición que no les favorece. En este mismo sistema, Trigueros y Jonathan se verían más desahogados con Bruno por detrás de ellos y fomentarían el jugo ofensivo con esos pases interiores que les caracterizan. Bruno, por detrás de ellos serviría de coche escoba y punto referencial para sacar el balón jugado desde atrás, característica fundamental del Villarreal. Este sistema, por tanto, sería ideal para un equipo que parte con dos delanteros sanos y además no encuentra sitio a algunos de sus jugadores más importantes.

Aun así, Marcelino seguirá usando el esquema habitual y no tratará de variar en sus planteamientos. Es, por tanto, el momento de que aparezcan los hombres importantes y se echen al club a la espalda para sacarlo adelante de esta crisis por la que está pasando el Villarreal.

 

Foto portada: mundodeportivo.com

 

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