Fin a buena racha

Con esta derrota el Villarreal abandona una dulce racha de victorias que le estaba llevando a lo más alto de su ser y posicionarse, como ya lo hizo años atrás, en la mente del aficionado como un club grande del panorama futbolístico español. No por perder un partido se acaba esta idea, ni mucho menos, hasta los más grandes pierden partidos en condiciones, incluso, más favorables que las del Villarreal este mediodía.

Como ya avanzó el técnico asturiano en la previa al partido copero, “la Copa pasa a un segundo plano, priorizamos la Liga y la Europa League”. De este modo, no fue extraño encontrarse con un once repleto de no habituales en la nueva catedral de San Mamés. Cualquiera pensaría que ganar, en estas condiciones, iba a ser más que complicado. En cambio, el partido se puso de cara, los jugadores que hasta el momento no habían protagonizado grandes cosas en el equipo aprovecharon su “enésima” oportunidad y adelantaron pronto a los suyos en dos ocasiones.

Con el equipo enchufado y un 0-2 en el marcador se vaticinaba una segunda parte intensa en la que el Athletic centraría toda su visión de juego al ataque y donde el único objetivo era marcar ese gol que propiciase el siguiente y así consecutivamente hasta conseguir la remontada. Para los no habituales el partido se les hizo grande, se vieron superados, sobre todo tras ingresar al campo Aduriz. El primer gol de los ‘leones’ llegaría a causa de la insistencia de un equipo que no quería perder y a raíz de ahí empezó la debacle de un conjunto que salió con todo frente a un equipo que trató solventar la papeleta con lo que dispuso.

Llegó la remontada, quizá lo suficientemente tarde para dar margen de maniobra a un Marcelino algo bloqueado y encerrado en su ideología de “no priorizar la Copa”. Los cambios fueron desafortunados, ninguno mejoró el juego del equipo sino todo lo contrario, lo descompuso aun más. La ingresión de Mario al terreno de juego demostró una visión defensiva que, quizá, el equipo no debió tomar. Pero esto son aspectos complejos de determinar en pleno juego.

Con todo, el Villarreal perdió, pero se fue a casa con la cabeza bien alta y demostrando que tanto titulares como suplentes pueden ser garantía de éxito para un equipo que cada vez quiere más. Proximamente, el partido de vuelta se celebrará en El Madrigal y brindará así la oportunidad de soñar en superar una ronda más de esta competición nacional copera.

 

Foto portada: m.deia.com

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