Humillación y dolor

El 2 de noviembre de 1993 en Karlsruhe el Valencia cayó derrotado por 7-0. Yo ni siquiera había nacido. Pero casi 23 años después me tocó saborear el amargo dolor de una derrota humillante. Ayer, desde Peter Lim con su máxima responsabilidad como líder del proyecto hasta el último jugador de campo ensuciaron el escudo e hicieron sentir vergüenza a los valencianistas. Vergüenza de lo visto en el campo, de los jugadores y de los que han permitido que se llegue a esto, nunca vergüenza del equipo que eres ni del escudo que llevas en el pecho. 

Pienso en lo difícil que será para algunos padres con hijos pequeños explicarles por qué ser del Valencia y no del equipo que mete siete y barre del campo a un rival inerte, sin alma, sin espíritu competitivo o dignidad. Ni siquiera una patada por la rabia de ser humillado. Aunque lo ridículo no se queda en el campo. Nada más acabar, tiene que salir Cheryshev a dar la cara en los micrófonos de Movistar+. Ninguno de los capitanes que estaba quiso salir a poner rostro a la derrota. Menuda elección ha hecho Neville. Quién llevó el brazalete durante 45 minutos, por lo menos, salió cuando pudo. Mustafi, en zona mixta, habló y dejó reflejado que el vestuario, mentalmente, está “en la mierda”. Y futbolísticamente, también.

Me costó dormir anoche tras tal esperpento a la casi centenaria historia de este club y me gustaría mandarle un mensaje a Peter Lim, como máximo responsable de todo lo que ocurre, aunque sé de sobra que nunca lo va a leer. Le agradezco, señor Lim, que salvara al club de la desaparición en una venta impuesta por la necesidad. Imagino que ningún valencianista hubiera vendido el club a no ser que, como en aquel caso, la muerte estuviera llamando fuertemente a la puerta. Yo ya sabía lo que conllevaba vender el club a personas lejanas al fútbol: intereses, desconocimiento técnico y deportivo, fichajes sin sentido y más. Solo espero que tras el ridículo histórico de anoche, viera usted que no puede hacer un equipo campeón con amiguismos y dejándose asesorar por intereses. Sigo creyendo en el proyecto, más que nada porque se ha metido en un club con una deuda altísima y problemas inmobiliarios importantes, avalando y poniendo 100 millones en una ampliación de capital, aunque si no toma medidas, con el tiempo, ya me hará dudar de todo.

Y al valencianismo, decirle que criticar y pitar al equipo está más que justificado, pero en los momentos difíciles hay que apoyar, porque restar no ayudará. Para salvarnos de la quema y estar tranquilos a final de temporada no vale separar ni sacar pecho por motivos personales. Aunque entiendo que esto es muy difícil. Esperemos que esta sea la última humillación que ven mis ojos, aunque será complicado. A todas las generaciones nos tocará vivir un Karlsruhe.

1 Comentario

  1. Charl

    08/06/2017 a las 6:16

    Gli eventi naturali vanno combattuti con il rispetto della natura e con la difesa degli ambienti, purtroppo l'uomo fa l'esatto contrario, assenza di manutenzione, disboscamento e costruzioni non a norma e occupazioni dei tratti destinati ai corsi d'acqua. Un convegno molto interessante, infatti bisogna parlarne per tenere vivi gli animi.buona giornataun abnniccioabramaraa

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