Recordando al… Blackburn Rovers del 95

En la temporada 94/95 saltó la sorpresa en la Premier League, la primera división inglesa de fútbol de Inglaterra. Tras la hegemonía de los Manchester United, Liverpool, Arsenal, Everton, etc., se coló enmedio un equipo humilde llamado Blackburns Rovers que se proclamó campeón de la Liga inglesa en el año 95. Fue dos años después de que se fundara la Premier League tras 104 años de predominio de la Football League First Division en Inglaterra. El Blalckburn le arrebató así la Premier al Manchester obteniendo 89 puntos por los 88 de los red devils

Flowers; Berg; Le Saux; Hendry; Pearce; Sherwood; Ripley; Atkins; Wilcox; Shearer; Sutton. Fue la alineación ganadora, la gran vencedora de Inglaterra tras adjudicarse la tercera Premier League de su historia tras las del 11/12 y 13/14. 81 años tuvieron que pasar para que el Blackburn se volviera a sentir dueño de Inglaterra, pese al influjo de los diablos rojos. El entrenador de aquella maravillosa plantilla fue el mítico Kenny Dalglish, ex futbolista y ex entrenador que llegó a los Rovers en 1991 y que hasta 1995, su último año, no ganó un título.

El bagaje del campeón de Liga de 1995 fue de 42 partidos disputados, 27 ganados, 8 empatados y tan solo 7 perdidos. En cuanto a los goles, los Rovers facturaron 80 a favor y 39 en contra. Por lo que respecta a las tarjetas, los campeones fueron de los que menos acumularon: 57 amarillas y 4 rojas, haciendo valer su fair-play. Cabe decir que Alan Shearer fue el pichichi de esa misma temporada con 34 goles en los 42 partidos que completó, todos como titular. El máximo goleador de la historia de la Premier League jugó 3.772 minutos y rentabilizó sus goles para proclamar al equipo de Lancashire campeón de Inglaterra. Formó una dupla letal junto al otro delantero de la plantilla: Roy Sutton. El de Nottingham anotó 15 goles en los 3.542 minutos que disputó. De los 80 goles a favor, 49 goles fueron de esta pareja que maravilló a Europa.

El esquema de juego empleado por el míster Dalglish era un 4-4-2 escalonado y gradual en diferencia con la temporada anterior que se jugó con un 4-3-3 porque también estaba Gallacher en la delantera y que aportó 7 goles. En la portería, el guardián de Ewood Park durante la mayor parte de la temporada fue Flowers. El meta de los Rovers solo encajó 33 goles en los 39 partidos que participó. El meta suplente Mimms ayudó al equipo en varias ocasiones pero no tuvo mucha fortuna: intervino en cuatro partidos y encajó 6 goles, -3 en la derrota contra el Tottenham-. La zaga estaba compuesta por el jovencísimo Pearce y el veterano Hendry que marcó hasta 4 goles, uno de ellos muy importante en Villa Park (0-1). Los centrales del Rovers eran implacables, robustos y altos (1.91 cm), por lo que dominaban el juego aéreo. Además, sacaban la pelota jugada y canalizaban el juego. En los laterales, Berg y  Le Saux proporcionaban seguridad defensiva y orden táctico. Le Saux anotó 3 goles vitales y talismanes, ya que significaron victoria (Manchester City, West Ham y Arsenal), mientras que Berg colaboró en la goleada al Leicester City (3-0). En la línea del mediocampo, Atkins y Wilcox sostenían al equipo mediante un sistema de contención: posesión con pelota y presión sin ella. Como dato curioso, sus 11 goles implicaron 11 victorias, hecho fetiche porque estamos hablando de 11 victorias de las 27 que logró el Blue Army. El capitán Sherwood y Ripley ocupaban las bandas y aportaban dinamismo, velocidad y control táctico. Sherwood convirtió 6 goles mientras que Ripley fue el único jugador titular junto al defensa Pearce en quedarse a 0. Y por último, Shearer y Sutton pulverizaron las porterías rivales con sus 49 goles y desplazaron a Gallacher (lesionado de gravedad) que hasta la fecha había sido titular con Dalglish. Los tres cambios más habituales de Dalglish fueron los defensas Warhurst y Gale, y el medio Slater. El viejo jugador del Liverpool  y ex entrenador del Rovers era un entrenador metódico que casi siempre empleaba el sistema 4-4-2 pero que también le gustaba el 4-3-3 y a veces utilizaba el 4-4-1-1.

Sin embargo, el precursor de este proyecto de talón fue el presidente Jack Walker que invirtió millones de libras para ganar títulos y liquidar o por lo menos reducir la hegemonía del Manchester United. Jack Walker era un empresario que trabajaba con el metal. De su mano llegaron los Shearer, Le Saux, Gallacher, Sutton, que costaron 700 millones de las antiguas pesetas, una inversión costosa y eficiente a corto plazo. El proyecto se desvaneció en la temporada 98/99 cuando el Rovers descendía a la Championship (2º inglesa) tras una campaña nefasta en la que se perdieron 17 partidos y tan solo se ganaron 7 partidos, los mismos que perdió cuando ganaron la liga en el 95. El problema principal fue la exigencia del fair-play financiero que retrataron a equipos comandados por jeques o empresarios millonarios incapaces de sostener a las estrellas o galácticos de sus equipos. En la Champions se fracasó y quedaron últimos de grupos y eliminados a las primeras de cambio.

Ahora persiste el Leicester City, líder en solitario en la Premier League de los colosos “Manchesters City” y United, Liverpool, Arsenal y hasta un Tottenham que se ha colado en la pugna por la Liga inglesa. ¿Se repetirá la historia pero con un equipo diferente?

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Fuente: ewoodpark.jimdo.com 

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