Los héroes de París

Un negro en el larguero, las lágrimas de Poyet, Solans padre con un león en el pecho, la presencia de un Sergi al que años después se le sigue añorando, la recogida del trofeo por parte de un zaragocista como Pardeza con la medalla en la boca, un milagro de Nayim en el 120, un Seaman incrédulo en el suelo viendo como la hazaña del ceutí culminaba con la alegría zaragocista y finalmente, una Plaza del Pilar abarrotada por más de 150.000 aficionados que celebraban el título junto a sus jugadores.

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Foto: El periódico de Aragón

La vida está formada por imágenes. Imágenes de pequeños recuerdos que asociamos tanto a momentos buenos como malos. Las mencionadas anteriormente buenas, buenas para un zaragocismo que se alzaba con su segundo título europeo: la Recopa conquistada el 10 de mayo de 1995. Imágenes y por ende momentos imborrables en la mente de cualquier maño que estuviese presente en el Parc des Princes aquella magnífica tarde o que años después quisiese volver a recordar aquella historia que sus padres le habían contado en la más tierna infancia como si se tratase de un cuento con final feliz.

La formación del histórico equipo comenzó en la temporada 90 – 91, campaña en la que ya se encontraban Cedrún, Aguado, Poyet, Pardeza, Higuera, Belsué y García Sanjuan, jugadores que años después aumentarían su leyenda en la entidad blanquilla al ser parte de un gran equipo. Hay alineaciones inolvidables, aquellas que se repiten como una lección del colegio que gusta aprender, aquellas que traen a la cabeza un sinfín de momentos mágicos y que ponen la piel de gallina. Y entre todas aquellas míticas alineaciones, en la mente de los zaragocistas, muy cerquita de la alineación de “Los Cinco Magníficos”, se encuentra la de los “Héroes de París”: Cedrún, Belsué, Cáceres, Aguado, Solana, Aragón, Nayim, Pardeza, Poyet, Higuera y Esnáider.

Tras lograr superar las diversas eliminatorias ante el Tatran Prešov, el Feyenoord y el Chelsea, en la ansiada final le esperaba un temible Arsenal, campeón el anterior año de la Recopa y que contaba con grandes jugadores como David Seaman, Tony Adams y John Hartson, goleador aquella misma tarde. La alineación presentada por los ingleses estuvo compuesta por Seaman, Dixon, Winterburn, Schwarz, Linigham, Adams, Keown, Wright, Hartson, Merson y Parlour y finalmente, con más de 20.000 gargantas zaragocistas y otras tantas gooners, la final comenzó.

“Gardel, me vas a matar” aseguraba en el minuto 67 el comentarista Gaspar Rosety, que, junto a los Cinco Magníficos, narraba la final y Esnáider, al que como buen argentino le complacía dicho apodo, hizo que el balón besase la red desatando una euforia que solo duró ocho minutos al verse contrarrestada por el nuevo empate propiciado por el tanto del galés John Hartson. Tras más de 119 minutos y con la mente de todos los presentes en el Parc des Princes en los penaltis, la gloria cayó del cielo y salió de las botas de Yiyi, cuarenta metros alejado de la portería y creando una mágica parábola que se coló irremediablemente en la retina de todos los presentes y entre las mallas de un anonadado Seaman que veía como la felicidad inundaba los rostros rivales.

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Foto: Il Catennaccio

Tras esto, volvamos a las imágenes, en este caso anteriores al final del partido: el ya mencionado Sergi, aquel amante empedernido del fútbol, con un megáfono en la mano tras ser uno de los descartes y miles de aficionados con él, creyendo en que, al igual que en este momento se puede ascender a Primera, se podía ganar a los ingleses.

Imagen: Heraldo

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