Se acaba el sueño amarillo

El Villarreal no superó su prueba más importante en años, perdió el partido contra el Mónaco por 1-0 y así también la eliminatoria de play off. Eran muchas las expectativas del equipo que una vez más estaba componiendo la dinastía Roig, pero las últimas semanas convirtieron la ilusión en temor. El cese de Marcelino, la lesión de gravedad de Soldado y la confirmación de que algunos futbolistas como Bakambu o Jonathan iban a perderse el cruce fue demoledor para el conjunto amarillo.

Es cierto que no sirven las escusas y menos cuando se trata de partidos de vital importancia. El Vilarreal, pese a contar con bajas de peso, disponía de un once envidiable y notablemente mejor que el adversario. Futbolistas como Bruno, Musacchio, Asenjo o Soriano no fueron capaces de superar al Mónaco, ni tan solo de mostrar el nivel requerido para partidos de este calibre. Los amarillos se mostraron cansados, sin ideas y lejos de convencer al aficionado en la remontada.

En el primer período el Villarreal se mostró apático con el balón, no demostró alegría con el juego y trató más de evitar el gol que de salvar la eliminatoria con tantos. El control del esférico y el peso del partido fueron del Mónaco. Es cierto que el conjunto monaguesco no llegó con peligro, pero menos el Villarreal que hasta el minuto 44 no certificaría su primera aproximación a puerta rival. Era Santos Borré, quien a pase de Bruno se perfilaba solo ante Subasic para certificar el 0-1 justo antes del descanso y así dar la vuelta al marcador. Solo ante el meta falló en la definición y los amarillos se marcharon al vestuario con la sensación de que las cosas no se estaban haciendo bien. Ni si quiera se habían planteado bien. Justo antes, el colegiado no señaló un penalti favorable al Villarreal en el que un defensor del Mónaco tocó el balón con la mano.

En el segundo período el Villarreal subió una marcha, pero no fue suficiente. Los de Escribá necesitaban subirle al partido cuatro o cinco marchas más. Los amarillos empezaron a competir, un poco mejor, manteniendo la posesión de balón. Comenzaron a llegar algunas ocasiones, pero lejos de ser realmente consideradas como peligrosas por el meta croata. El Villarreal se quedó sin ideas, sin tomar las mejores decisiones en los pases y se vio superado por un equipo que fue superior en el cómputo total de la eliminatoria. Ya en el final de la segunda parte, el árbitro señaló una mano inexistente de Musacchio dentro del área, lo que supuso un penalti favorable para los de Jardim. Fabinho, en el 89 se encargaría de transformarlo y cerrar así una eliminatoria por 3 a 1 en el que Europa se encontró ante un Villarreal irreconocible.

Ahora el Villarreal disputará la Europa League con un sabor agridulce sabiendo que ha perdido una oportunidad única de jugar la máxima competición europea. Aquí, equipos como el Manchester United o Roma esperan para hacer de esta competición un poco más interesante.

Foto portada: rtve.es

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