Invictos al parón

1019452_1

Regresa la Europa League, vuelve el Villarreal a su competición favorita. Bucarest acogía uno de los encuentros más atractivos de la jornada futbolística de jueves en el que un campeón de Europa recibía en su estadio a uno de los favoritos por sumar un título a las vitrinas del club. El Steaua de Bucarest, que parte como líder en la competición doméstica, partía con el once de gala ya que tras el pinchazo en la primera jornada de fase de grupos se presentaba esta oportunidad como una necesidad de cara a sumar los tres puntos y no caer eliminado a la primera de cambio. Steaua Bucarest y Villarreal están llamados en todas las quinielas a luchar por la primera plaza de esta tanda, por lo que, a priori, este también era un partido importante para que el Villarreal pudiese comenzar a marcar diferencias. Con todo, el once de Escribá fue bastante distinto al que partió de inicio en el último choque liguero. Así pues jugaron desde el primer pitido Andrés; Rukavina, Musacchio, Bonera, José Ángel; Jonathan, N’Diaye, Bruno, Cheryshev; Pato y Borré.

Desde los primeros compases del partido seapreció un Villarreal superior, más activo, rápido con el balón y poderoso a la contra. El Steaua, con serias dudas por las limitaciones técnicas no encontró las mejores vibraciones sobre el campo para desplegar su fútbol y mucho menos crear ocasiones. Los fallos defensivos siempre se pagan caros, en sus propias carnes lo vivieron los defensores del conjunto rumano. Borré aprovechaba un pase entre líneas y superaba a su marcador en velocidad y cuerpo, algo que le permitió perfilarse ante el meta y definir con el exterior de su pie para marcar el primero. Entre lo que se entiende como fallos defensivos también tienen cabida los despistes. Pues bien, en el minuto 19 el Steaua de Bucarest disfrutaba de un saque de esquina el cual sacaría en corto sin ningún tipo de presión por la falta de preparación defensiva del cuadro amarillo. El receptor del balón de saque de esquina puso un balón raso y potente al área que parecía poder atajar Andrés sin problemas, lamentablemente àra los suyos la pelota se le escurrió de las manos y a la vez entre las piernas y Sulley se encargaría de transformar el primero para los suyos. 

Con el empate, los futbolistas del conjunto rumano dieron unos pasos atrás forzados por la presión del cuadro amarillo. El Villarreal siguió manteniendo la posesión y presionando arriba en la pérdida de balón. Era momento para la imaginación, los futbolistas de calidad debían dar un paso adelante. El empate, en resumidas cuentas, era un resultado favorable para las expectativas del Steaua, por eso que no sorprendió que el fútbol propuesto por estos fuera más bien poco y centrado en mantener firme su bloque defensivo. El partido fue perdiendo color, además el Villarreal tampoco mostró su mejor versión. El encuentro se marcharía al descanso con pocas ocasiones, solo como destacable los dos tempraneros goles.

Recién reiniciado el segundo tiempo en Bucarest los locales dispusieron de una ocasión clarividente de gol. William conseguía empalmar a la perfección un balón desde fuera del área que acabaría golpeando en el larguero de la portería. El conjunto rumano acabó el primer tiempo superando futbolísticamente a los de Escribá e inició el segundo de la misma forma. Creó fútbol, forzó errores del rival e impidió que los amarillos encontraran su mejor versión. La sucesión de ocasiones peligrosas sobre la portería de Andrés tuvo su efecto, en el 50 una jugada por banda izquierda forzó a Rukavina a tapar más de la cuenta el esférico de la meta, el centro del delantero golpeó en su mano y aunque los futbolistas del Steaua y la grada apretaron al colegiado este no señaló la pena máxima. A raíz de aquí el Villarreal comenzó a recuperar posesión del balón, fruto de ello fue la modificación del esquema que introdujo Escribá (4-1-4-1) por tal de sumar más jugadores al centro del campo. Jonathan pasó a la media punta, Soriano cayó en banda, aunque para meterse por dentro y Castillejo fue la variante habilidosa y de calidad que desde la derecha debía desbordar.

En el minuto 81 Cedric Bakambu regresaba a los terrenos de juego después de una grave lesión en pretemporada que le apartó de los campos durante una temporada más larga de la esperada. Con Bakambu en el campo el Villarreal ganaba posibilidades a las espaldas del rival, pues una de sus virtudes más destacadas es la facilidad de superar a los defensores con velocidad y el propia remate a puerta consiguiente. Pese a todas las iniciativas de mejora por parte del técnico el Villarreal no acabó cerrando un buen partido, se llevó un punto de Rumanía y pese a no conseguir esta importante victoria se marchan al parón de selecciones como invictos en todas las competiciones.

 

Foto portada: elperiodicomediterraneo.com

 

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *