El Villarreal pierde su primera final de la temporada

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Un auténtico choque de trenes, eso se esperaba en San Mamés del encuentro entre el Athletic Club y el Villarreal. El submarino ocupaba las plazas más ventajosas de la clasificación y con un aliciente para esta jornada, poder ampliar la ventaja de puntos con algunos de sus máximos competidores e incluso escalar puestos en la tabla. Por su parte, este era un partido de vital importancia para los leones si querían seguir soñando con estar cerca de puestos Champions. Para el partido entre estos dos clubes europeos ambos sacaron sus onces de gala, pese a jugarse la Europa League entre semana. Escribá formó un once compuesto por Asenjo; Mario, Ruíz, Álvaro, Costa; Bruno, Rodri; Castillejo, Trigueros, Soriano; y Sansone. Como nota diferencial Escribá formó un sistema 4-2-3-1, el preferido por el técnico. En este dibujo solo sorprendió una pieza, la aparición del canterano Rodri, que contaría con una función primordial: mantener el equilibrio de su equipo y a la vez desplegar fútbol para los jugadores de ataque.

Con el esquema por el que apostó Escribá el Villarreal tuvo múltiples dificultades para conseguir superioridades en ataque. Es cierto que el equipo, con un centro del campo poblado, pudo controlar de buen grado el juego ofensivo del rival, pero no conseguía sumar tantos futbolistas al ataque como necesitaba. Con el trivote el equipo trataba de asegurar, en primera instancia, la portería y después comenzar a crear fútbol de ataque. Las dificultades de creación con las que contaba el Athletic facilitaron que el Villarreal diera un paso adelante y a partir de la segunda mitad del primer tiempo comenzara a aproximarse al área rival. Con todo, la rigurosa estrategia táctica de ambos conjuntos impidió que sucedieran cosas interesantes en los primeros minutos del partido. Los equipos se marcharían al descanso con una misma sensación: solo un detalle de calidad podría desatascar el encuentro.

Para revertir la tendencia del primer período ninguno de los dos técnicos cambió nada en su equipo, al menos no palpable a primera vista. Con el paso de los minutos se pudo ver a un Raúl García menos descolgado arriba y más participativo en el centro del campo, algo que favoreció el fútbol combinativo del conjunto local. Los leones comenzaron a disfrutar de más aproximaciones al área del Villarreal, incluso pudieron finalizar. Primero lo haría Muniaín a pase de Williams y después Aduriz tras un centro de Balenziaga, por suerte para los amarillos los dos lanzamientos no vieron puerta. La mala suerte siguió marcando el devenir del partido para los intereses vascos y es que en el minuto 60 Iñaki Williams tendría en sus botas la ocasión más clara del partido hasta el momento. El joven aprovechaba un error defensivo de Costa para encarar a Asenjo, este último le obligó a escorarse y su lanzamiento golpeó en el palo. Estos fueron los minutos más complejos en lo que respecta al control del juego, por eso el técnico amarillo apostó por introducir en el campo a Jonathan Dos Santos. El partido no cambió nada con ello, pues el problema del Villarreal residía en su puesta en escena, un sistema de juego en el que Trigueros se anulaba y la pieza del delantero no existía.

El Villarreal terminó por sufrir su castigo. En el minuto 67 el conjunto vasco conseguiría la heroica con un tanto de Raúl García después de un  gran control a la media vuelta de Aduriz que finalizaría él mismo y Asenjo rechazaría a los pies del mediapunta. Como respuesta el técnico amarillo introdució en el campo a dos delanteros, Pato y Bakambu, aunque quizá este movimiento llegaría un poco tarde. El equipo intentó estirar líneas y buscar ocasiones de gol, pero no las encontró. El Athletic se replegó bien y además salía a la contra con peligro. Los leones disfrutaron de dos ocasiones claras de gol para cerrar el partido, sería Aduriz en el 76 y luego en el 80. El portero del Villarreal salvó a los suyos de una goleada con una actuación, de nuevo, brillante. Los que no estuvieron tan bien fueron los otros compañeros del equipo, que cerraron una jornada para olvidar. El Villarreal pierde la tercera plaza y el Athletic consigue recortar distancias a este. Un doble golpe que no permite a los de Escribá alejarse todavía más de sus máximos persecutores y obliga a ganar su próximo duelo liguero en casa contra el Alavés. Antes, el submarino tiene un choque de vital importancia para asegurar el pase en la Europa League, será el jueves y a domicilio, contra el Zúrich.

Foto portada: El Periódico Mediterráneo

 

 

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