El Villarreal acaba con una mala racha

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Comenzaban las andadas del Villarreal en esta edición de la Copa del Rey, lo hacía contra el Toledo, en los dieciseisávos de final. El rival era un equipo de Segunda División B y por eso el técnico amarillo formó un once repleto de futbolistas poco habituales. Así pues, el Villarreal partió de inicio con Barbosa; Rukavina, Bonera, Álvaro, José Ángel; Jonathan, Trigueros, Rodri, Cheryshev; Borré y Bakambu.

El cuadro toledano salió con intensidad para enfrentarse al Villarreal, quería demostrar que sus intenciones en esta competición no eran algo pasajero. Esa ilusión se demostró en la alegría de su juego y la intención de atacar cuanto más mejor ante sus aficionados y en su ciudad. El terreno de juego no presentaba su mejor versión a causa de las lluvias de los últimos días y las gradas tampoco se completaban. Para el Villarreal el estado del campo no suponía un problema para desplegar el estilo futbolístico ordenado por Escribá. El submarino trataba constantemente de descolgar balones a banda para que Cheryshev, a la contra, pusiera en apuros a la defensa rival. Así llegó el primer gol, el minuto 14, para el Villarreal. El ruso a la carrera por la banda izquierda y con espacios para centrar a su compañero puso un pase raso al segundo palo que el defensa, tratando de despejar, se marcó en propia portería. Solo unos minutos después, en el 20′, el Villarreal ampliaría las distancias en el marcador. El protagonista del segundo tanto fue Bakambu tras un pase de Cheryshev. Los dos golpes de efecto llegaron al más puro estilo establecido con Marcelino en la temporada que el club regresaba a la Primera División, donde el contraataque era la seña de identidad del equipo. Los de Escribá apostaron por esta idea de fútbol y les funcionó en estos primeros cuarenta y cinco minutos. Un tiempo en el que mandó el Toledo en cuanto a posesión de balón, aproximaciones al área e ilusión en cada balón controlado con la idea de convertirlo en gol.

Para arrancar en el segundo período Escribá introdujo a Castillejo en el campo en detrimento del ruso Cheryshev. Conforme se fueron consumiendo los minutos también lo hacían los futbolistas del conjunto toledano. El partido estaba abierto, con ocasiones para los dos equipos. Más peligroso, quizá, el equipo local que con el fútbol de toque como bandera encontraba espacios para hacer daño a la defensa rival. Al Villarreal le costaba alcanzar la zona de tres cuartos con el esférico controlado y eso lo acusaba en ataque. Para mejorar en esta faceta de control en el juego ofensivo el técnico amarillo sustituyó a Borré por el delantero italo-germano Sansone. El resultado se produjo en el minuto 81 cuando Castillejo anotaba el tercer gol del partido. Su asistente fue Rodri, el canterano, tras protagonizar una fantástica jugada personal. Con este tanto se cerraría el encuentro, y posiblemente también la eliminatoria. Ahora el Villarreal pone las miras en su próximo objetivo liguero: el Leganés.

 

Foto portada: abc.es

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