El Villarreal pierde dando la cara

El sorteo de Copa del Rey había entregado la mejor de las suertes para los intereses del aficionado imparcial, todos los equipos de la zona alta de la tabla se enfrentaban entre sí en los octavos de final. Así, al Villarreal le cayó en suerte, o no, la Real Sociedad, un equipo que se postula como una de las sensaciones de la temporada gracias a sus buenos resultados y juego. Anoeta recibía, pues, el partido de ida de esta fase eliminatoria y donde, por experiencias previas, no se presenta como una salida factible para ningún equipo grande de La Liga. El Villarreal, en cambio, no había extraído malos resultados en este estadio. Para seguir en esa línea, el Villarreal saldría con un once de garantías: Asenjo; Mario, Musacchio, Álvaro, José Ángel; Soriano, Trigueros, Rodri, Jonathan; Pato y Sansone. Por su parte, Eusebio conformaría también un equipo de gala para sacar un buen resultado en casa.

Conforme se estaba sucediendo durante toda la campaña, la Real Sociedad se había querido hacer rápidamente con el control del partido. Los locales trataron de sumar los máximo jugadores en el terreno de juego rival para encontrar así opciones de tiro. El Villarreal también quería controlar los tiempos, aunque de un modo diferente: más enfocado a la rápida transición ofensiva. En una de esas jugadas de control por parte del cuadro txuri urdin llegó el primer tanto del partido. En el minuto 17 Oyarzabal encontró un hueco entre líneas para asistir a su compañero Willian José que picando el balón batía a Sergio Asenjo. Como respuesta, el Villarreal dio un paso adelante, consiguió encerrar durante un tiempo al equipo vasco atrás, pero no encontró las mejores opciones para encarar o poner en peligro la portería de Rulli. En el minuto 33 se sucedería la pifia del año. José Ángel efectuó un mal despeje obligando a Asenjo a salir con los puños para despejar el balón. Mario Gaspar, que se encontraba en la zona donde cayó el balón, no se apartó e hizo rebotar la pelota y favorecer así el remate de Carlos Vela sin portero para marcar el 2-0. Un resultado, quizá, demasiado abultado tras lo demostrado por ambos equipos, aunque merecida la ventaja local.

El planteamiento del Villarreal para el segundo tiempo era llevar el bloque unos metros arriba para encontrar así más opciones de peligro. Este movimiento del conjunto visitante forzó que se rompiera el partido con jugadas a la contra por parte de los dos equipos donde el gol estaba al caer en cualquiera de las dos porterías. La Real fue quien más aprovechó este tiempo, llegando a estar en ocasiones muy cerca de sentenciar la eliminatoria. Al final el cuadro txuri urdin obtuvo su recompensa después de un excelso Oyarzabal que metía el 3-0 después de zafarse de Musacchio con facilidad.  El Villarreal, sin haber jugado un mal partido, parecía totalmente fuera de juego en esta eliminatoria. Entonces, apareció Trigueros, el jugador destacado de esta temporada para el conjunto de Escribá. Trigueros marcó un gol 3-1 desde tres cuartos de campo, una obra de arte para el espectador. El equipo comenzó a tener más ocasiones, oportunidades para reducir distancias, pero se quedó sin tiempo.

Finalmente, un error de comunicación en defensa y la falta de puntería en los últimos minutos provocó que el Villarreal no consiguiera sacar un resultado demasiado favorable de un encuentro en el que terminó mereciendo más. Ahora, el equipo pone las miras en La Liga donde pretende mantenerse en la zona alta de la tabla superando al que es uno de los mejores equipos de España: el FC Barcelona.

 

 

 

Foto portada: Mundo Deportivo

 

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *