Hoffenheim: Revolución Julian Nagelsmann

El negocio futbolístico europeo tiembla. Los magnates chinos y los petrodólares árabes avanzan a una velocidad de vértigo, apropiándose de importantes equipos  e importando fútbol de élite a sus países de origen. Prueba de esto, es que el jugador mejor pagado ya no es ni Messi, ni Cristiano, ni siquiera Neymar. Se llama Carlos Tevez y dejó el club de sus amores en el que pretendía retirarse (Boca) para alargar su carrera y cobrar el salario de su vida en la liga china. De momento preferiremos no dar cifras monetarias sobre el mercado futbolístico chino, ya que hay mucha desinformación, bulos y cifras infladas. Por otra parte, a excepción de Barça, Real Madrid, United y Bayern de Munich, una mayoría de equipos precisan la inversión extranjera para competir al máximo nivel europeo. Ejemplarizante es el caso del Atlético de Madrid, que para mantener a sus estrellas, su junta directiva ha decidido denominar a su flamante nuevo estadio “Wanda” Metropolitano, después de que el propietario de esta empresa asiática se hiciese con el 20% de las acciones del club. En España solo existen cuatro equipos que no pueden ser comprados, Madrid, Barça, Athletic y Osasuna, es decir, pertenecen a los socios. En Inglaterra lidera la clasificación el Chelsea del maganate ruso Abramovich. La peor cara de la moneda de esta inversión extranjera sin límites, se la lleva, indudablemente, el Valencia de Peter Lim. Además, a pesar de que hoy los focos se centran en la inversión china, no es nada desdeñable el poder monetario de los jeques, estando a la cabeza PSG y Manchester City.

Gráfico que representa el peso de la inversión china en los clubes europeos. Fuente: Reportaje de Sphera Sports.

En este gráfico sorprende la ausencia de una de las 5 grandes ligas, la Bundesliga alemana. Trataremos de explicar su modelo de gestión y una de sus revelaciones y atractivos: el TSG 1899 Hoffenheim de Julian Nagelsmann.

En estos últimos años, el modelo a seguir es la Premier League británica. Sin embargo, desde mi punto de vista, el verdadero modelo a seguir debería ser el germano.

En primer lugar cabe recordar que el fútbol alemán de principios de siglo estaba sumido en una profunda crisis. La Bundesliga era relegada a un segundo plano internacional, sus clubes sufrían dificultades económicas y la “Die Mannschaft” fracasó en la Eurocopa 2000.

Para darle la vuelta a esta difícil situación, todos los clubes, grandes y pequeños, siguieron un mismo modelo, un plan de rescate en el que era necesaria la colaboración entre clubes, un proyecto en el que siempre se priorizaron los resultados deportivos a los económicos, sustentando el éxito deportivo sobre un excelso trabajo de cantera que rápidamente dió sus frutos. Esto influyó en el resurgir de la selección alemana comandada por  Jürgen Klinsmann y  más tarde por Joachim Löw. Además, pretendían evitar a toda costa que su liga se convierta en una liga de jeques y multimillonarios y para evitarlo, existe una norma que supuestamente todos los clubes cumplen: el 51% de la propiedad del club debe pertenecer a los socios. Sin embargo, grandes magnates han invertido en equipos de fútbol teutones, pero todos tienen algo en común: son propietarios de consolidadas multinacionales europeas y trazan sus proyectos a largo plazo, con previsión y poniendo el control del proyecto en manos de profesionales, buscando ante todo lograr el éxito deportivo desde la estabilidad. Todo lo contrario a lo que en general buscan los jeques y multimillonarios chinos, un rendimiento instantáneo y controlado por ellos, “jugando a ser managers”.

Esta gestión económica inteligente y sostenible dio rápidamente resultados. Aumentó el nivel de los equipos y por consiguiente, el de la Liga. Si a esto le añadimos el hecho de que la liga alemana cuida como ninguna a sus aficionados y a los equipos modestos, mediante entradas baratas, unas infraestructuras de primer nivel (debido a la reutilización de las construcciones que albergaron el Mundial 2006) y un igualitario reparto de los derechos de TV, da como resultado una disputada y competitiva liga, a pesar del monopolio del conjunto muniqués. Este éxito se aprecia también en el ámbito internacional, en el que vivimos una final de Champions League alemana (Bayern-Borussia) y donde la selección nacional ganó el mundial 2014 y sólo España la privó de lograr un mayor éxito en 2008 y en 2010.

Dentro de este contexto tremendamente positivo en la Alemania futbolística, en la Bundesliga tan solo un equipo permanece invicto al término de la primera vuelta, el Hoffenheim. Hoy trataremos de entender cómo lo ha logrado.

Hoffenheim es un pequeño pueblo alemán de unos 3000 habitantes situado en el distrito de la localidad de Sinsheim, de 35000 habitantes, en el suroeste del país germano. El equipo de esta localidad, el TSG 1899 Hoffenheim, era un conjunto muy modesto, sin aspiraciones y que competía por aquel entonces (año 1999) en 5ª división, en la liga amateur llamada Verbandsliga.

Rangnick, a la izquierda, y Hopp, a la derecha, manager y propietario

Todo cambió cuando el millonario Dietmar Hopp, propietario de la empresa informática SAP, decidió invertir en este club. ¿Su objetivo? Cumplir un sueño. Hopp era un ex-jugador del equipo, nacido en el mismo Hoffenheim y que tras enriquecerse decidió intentar llevar a su equipo a lo más alto. El éxito llegó pronto, y en el año 2000 el equipo logró el primer ascenso de la era Hopp. En el año 2006, con el equipo ya en 3ª división, se decidió dar el impulso definitivo al proyecto, el que le llevaría a la élite. Se fichó a varios experimentados jugadores y se llevó a cabo una importantísima inversión en la mejora de las instalaciones deportivas del club, imitando las del Chelsea, Liverpool y Arsenal. Pero la jugada magistral de Hopp fue la de traer a uno de los mejores técnicos alemanes, un estudioso del fútbol ofensivo y gran formador de jóvenes talentos: Ralf Rangnick, quien en su papel de entrenador y manager general, intensificó el trabajo del club en la cantera. Bajo su mando el TSG 1899 vivió una época espectacular: tras dos ascensos consecutivos, se plantó en la máxima división alemana con una competitiva plantilla que en enero de 2009 lideraba la Bundesliga, proclamándose campeón de invierno. El Hoffenheim practicaba un fútbol eminentemente ofensivo en el que la estrella era el goleador bosnio Ibisevic (18 goles en 17 partidos). Sin embargo, en enero tuvo lugar un dramático suceso, Rangnick abandonó el club por sus desavenencias con la junta directiva. Las desgracias nunca vienen solas,  y tras la lesión del pichichi bosnio, el equipo se derrumbó y firmó una desastrosa segunda vuelta, pero logró el objetivo, la permanencia. El Hoffenheim continuó en la élite alemana durante las siguientes 6 temporadas, hasta que, en febrero de 2016 se veía abocado al descenso. Era penúltimo a 7 puntos de la salvación. Hubb Stevens, experto en lograr agónicas salvaciones, renunciaba al cargo debido a problemas del corazón. El club estaba hundido. Tras la renuncia de Stevens, se contrató a un inexperto de tan sólo 29 años, Julian Nagelsmann.

“Es un hombre joven, pero no un entrenador joven”
Alexander Rosen, director deportivo del Hoffenheim.

Julian Nagelsmann y el director deportivo, Alexander Rosen

En un principio, nadie creía en él. La prensa lo tildó de un truco publicitario del club, y la opinión popular creía, que no era aconsejable que un hombre que nunca había entrenado en la élite, que ni siquiera tenía el carnet de entrenador, se hiciese con las riendas de un club que sólo había cosechado dos victorias en 20 partidos. Nada más firmar ya batió un récord: era el entrenador más joven de la historia de la Bundesliga. Sin embargo, Julian no era un inexperto. Es un revolucionario. En sus primeras declaraciones a los medios, afirmó rotundamente: “No tengo miedo”.

Nagelsmann colgó las botas en 2008 a la edad de 21 años debido a persistentes lesiones de rodilla. Por aquel entonces militaba en las filas del filial del Ausburgo, entrenado por Thomas Tuchel, ahora en el Borussia de Dortmund. Este le acogió en su cuerpo técnico nada más retirarse. Tuchel ya veía en él madera de entrenador. Tras esta primera toma de contacto, recaló en el Hoffenheim, donde entrenó primero al conjunto sub16, después al sub19, y en 2014 entrenando al filial del Hoffenheim logró ganar el campeonato nacional de la categoría. En octubre de 2015 fue anunciado como entrenador para la temporada 2016-2017, pero debido a la situación del club, tras la renuncia de Stevens, se precipitaron los acontecimientos y se hizo cargo del equipo en febrero de 2016.

Ante las miradas estupefactas de la prensa y de la afición, Nagelsmann logró salvar al equipo ganando 7 partidos de 14. Le sobraron dos partidos. Levantó a una deprimida plantilla en la que contaba con 4 jugadores que le superaban en edad.

“Es muy inquisitivo y un técnico muy trabajador. Ha disfrutado de un éxito excepcional en la categorías inferiores. Estoy muy contento y creo mucho en él”

Thomas Tuchel, entrenador del Borussia Dortmund.

Nagelsmann y Tuchel, dos de los técnicos más prometedores del panorama europeo

Como ya hemos mencionado, en este momento el Hoffenheim está invicto en liga, aunque en la copa nacional ha sido derrotado y fueron eliminados (2-1 ante el Colonia). Es el único equipo europeo de las 5 grandes ligas que mantiene el contador de derrotas en 0 en el torneo de la regularidad. Además, desde su llegada al equipo sólo Bayern de Munich y Borussia suman más puntos que el Hoffenheim. Al término de la primera vuelta el conjunto blanquiazul marcha 5º, y es el 4º equipo más goleador de la Liga. Por si esto fuera poco, ha mejorado los números de Ragnick en el arranque, siendo el mejor comienzo en Bundesliga en la historia del club.

Su apodo, “Baby Mourinho”, no concuerda con su estilo de juego, ya que Ragnick se declara un devoto de Pep Guardiola, y afirma que imita el juego de equipos de nuestro país como Barcelona o Villarreal. Pero no es ningún imitador. Tildado de revolucionario, maneja una gran cantidad de sistemas.

“Es raro observar a un entrenador tan joven haciendo este trabajo. Espero que un día tenga la posibilidad de entrenar a los mejores equipos del mundo”

Carlo Ancelotti, entrenador del Bayern Múnich.

A pesar de comenzar la temporada jugando con un 4-3-3, tras varios empates consecutivos varió el esquema para jugar con un 3-1-4-2, esto es, tres centrales, un mediocentro de recuperación, dos carrileros largos, dos volantes en permanente movilidad y con mucha presencia ofensiva, y dos puntas con capacidad para bajar a recibir y luego caer en banda, basando su propuesta de juego en una idea de Pep: “cuanto más arriba presiones menos tienes que correr para llegar a la portería contraria, y por lo tanto, más fácil es hacer gol” Para llevar a cabo esta arriesgada idea, el esquema del Hoffenheim posibilita que haya 6 jugadores en fase ofensiva formando la primera línea de presión. Esto da lugar a los dos principios básicos del ataque del conjunto blanquiazul: robo rápido y acumulación de hombres en campo rival. Para ello, es necesario una intensidad brutal, una energía tanto anímica como física arrolladora. Para lograr este gran despliegue físico (es el equipo de la liga que mas kms recorre por partido) Nagelsmann cambia habitualmente su once titular, especialmente en los 6 jugadores de esa primera línea de presión. En conclusión, Julian basa su propuesta de juego en intensidad, movilidad y velocidad, siendo este el conjunto de la liga que más jugadores despliega en ataque.

A la hora de hablar de nombres propios, hay que destacar al joven y sobrio central Süle (21 años), al ancla del equipo, Rudy, al talentoso Demirbay y a los dos delanteros, Kramaric, de más movilidad, y Wagner, referencia en ataque.

Julian Nagelsmann apunta alto. Es uno de los atractivos de la Bundesliga, una liga que merece ser seguida muy de cerca.

26-08-1999 Bilbao Aficionado del Athletic Club Socio fundador de Unionistas (Salamanca) Aprendiendo

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