The Walking Valencia

Vergonzoso partido del Valencia para despedir sus duelos en el Calderón frente al Atlético de Madrid. Los valencianistas no ofrecieron resistencia en un partido donde el Atlético marcó el ritmo y lo finiquitó finalmente por 3-0. Los jugadores, en medio de la nada en la tabla clasificatoria, caminan como zombis sin rumbo alguno. Como el club.

El Atlético salió mejor desde los primeros minutos, con un Valencia sin profundidad que controlaba la posesión, aunque sin ninguna influencia en ataque. El Atlético cedía la pelota, juntaba líneas y se encontraba a gusto en ese plan de contraataque. Parejo perdió constantes balones mientras no encontraba a la línea de mediaspuntas del equipo che, formada por Soler, Orellana y Munir. Solo el canterano tuvo algo de presencia sin brillantez en esa posición, mientras que Orellana, desde la banda, no es el mismo jugador que en la mediapunta. Munir, en su mala línea habitual, no ofreció nada al equipo. Enzo Pérez se cargó de una tarjeta pronto y tampoco mantuvo el nivel mostrado en los últimos encuentros. En una pérdida de balón en medio del campo llegó el 0-1. Gabi puso un balón al espacio para el desmarque de ruptura de Griezmann, que anotó con un buen tiro cruzado. Cancelo no cerró, Garay retrocedía en una posición incorrecta de un central de su categoría y Mangala rompió el fuera de juego entre la duda de seguir al francés o dejarle en posición irregular. Zaza estuvo peleón y tuvo algún balón en el área del que no sacó excesivo provecho. Gayà destacaba en un equipo con poca actitud en el campo y que jugaba al ritmo que ponían los atléticos. Garay y Mangala solventaban bien los balones aéreos de los que abusaba en ocasiones el equipo colchonero. Cancelo, que a pesar de estar ya recuperado Montoya siguió de titular, rindió de nuevo a un bajo nivel. Así se llegó al descanso, sin ningún tiro a puerta por parte de los dirigidos por Voro.

Arrancó la segunda mitad a los tres minutos volvió a anotar el Atlético. Gameiro lanzaba, el balón tocaba en Mangala y desviaba la trayectoria de un disparo que iba a detener Diego Alves. El brasileño salvó después un mano a mano con Griezmann. Pero el francés iba a tener su redención tras otra jugada desafortunada. El balón le cayó al francés tras un control largo de Thomas y definía ante el meta brasileño, que poco pudo hacer. El Valencia lo intentaba a balón parado, pero Oblak no tuvo que hacer ninguna intervención destacada en un partido muy plácido para los del Cholo. Actitud pésima de los valencianistas, que arrastraron la camiseta sin orgullo ni pasión que merecen la elástica de su equipo.

Ahora, el Valencia afronta una liga muy larga sin más objetivo que el de no sufrir por los de abajo, sin un club que transmita a sus jugadores la exigencia de una institución histórica. La pasividad y desgana de los propietarios se refleja en un equipo sin alma, en un club sin dirección, que recorre ya dos años sin rumbo, más cerca del abismo que de las cotas altas. Y el sendero no tiene fin, al menos siempre que el guía tenga el nombre de Meriton y Peter Lim.

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