El Villarreal quiere ser equipo Champions

Jornada con sabor a final para los intereses del Villarreal CF. Su máximo persecutor, el Athletic Club, había ganado a la Real Sociedad por (0-2), que justo se encontraba en la tabla clasificatoria por delante del conjunto amarillo. Con este resultado, el Athletic Club se aproximaba a un punto del Villarreal, mientras que la Real Sociedad solo sumaba tres puntos más que los de Escribá. Sacar una victoria en Balaídos resultaba capital para el conjunto groguet, pues escalarían un puesto en la clasificación. De esta manera, también se mantendrían vivas las esperanzas por jugar en Champions la próxima temporada. Para hacer realidad este propósito el técnico decidió partir con su once de gala disponible: Andrés Fernández; Mario, Musacchio, Ruíz, Costa; Jonathan, Bruno, Trigueros, Soriano, Soldado y Bakambu.

El Celta también se jugaba mucho, necesitaba los puntos si quería pugnar por competición europea. Visto los intereses de ambos, la puesta en escena fue más bien de control del juego, de tanteo. Los dos equipos trataban de sorprender al rival con posesión y transiciones de balón. El Celta fue quien encontró primero los huecos entre la defensa amarilla, que no estuvo muy fina en el repliegue durante los minutos iniciales. En la segunda parte del primer período cambiaría esta tónica, pues fue el Villarreal quien disfrutó de las ocasiones gol. Soriano tuvo la más claras en sus botas, pero no encontró puerta por muy poco tras plantarse solo ante Sergio.  Casi sobre la bocina marcaba el Villarreal, lo conseguía gracias a un tanto de Roberto Soldado en el 44′ de forma rocambolesca. Jonathan ponía un balón al área que remataba Musacchio y en su trayecto a portería rebotaba en Soldado despistando al portero. Un gol importante para un partido sin demasiadas ocasiones y, a veces, atascado en zona de ataque. El gol puso fin a una primera parte muy igualada en todos los sentidos donde cualquiera de los dos equipos pudo ponerse por delante.

No quiso arriesgar el técnico del Villarreal en su puesta en escena en el segundo período. El equipo combinaba en zona defensiva y, pese a la leve presión viguesa, faltaba atrevimiento en el juego amarillo. El Celta, con posesión, lo aprovechaba para sumar a todos los jugadores posibles en zona de ataque, incluso ingresó Aspas para sumar hombres en esa zona. El equipo sufría las acometidas del rival y solo encontraba un respiro en las jugadas a la contra. Escribá decidió resguardar a Soldado y apostar por la velocidad de Sansone. Más tarde, también entraría Castillejo por Bakambu para sorprender a la defensa rival con calidad. El Villarreal se encerraba en su área conforme avanzaba el partido. Aun así, el Celta no era capaz de superar la barrera defensiva amarilla, pese a intentarlo con juego por el suelo y aéreo. La polémica estuvo servida en el 85′ cuando Roncaglia tocaba el balón con la mano dentro del área, pero el colegiado no señalaba penalti. El argentino se beneficiaba con ese contacto, pues evitaba que Sansone se habilitara ante el portero. La voluntariedad se demostró en las repeticiones, que no dejaron lugar a dudas. Escribá aseguró el partido introduciendo a Rodri por Soriano.

El Villarreal consiguió en Balaídos tres puntos muy importantes que le permiten eliminar simbólicamente a un competidor por posiciones europeas y escala una posición en la tabla. Además, el Villarreal se acoge a la pugna por la Champions ya que solo le separan cuatro puntos del cuarto clasificado que es el Atlético de Madrid. La próxima jornada el equipo amarillo se enfrentara a la UD Las Palmas, otra vez lejos de casa, donde buscará hacer lo mismo que en Vigo: ganar.

 

Foto portada: Mundo Deportivo

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