Derbi descafeinado

Los derbis entre Villarreal y Valencia suelen cumplir las expectativas, incluso cuando los dos equipos no llegan en su mejor momento. A diferencia de lo que estos clubes acostumbran, el duelo que les enfrentaba servía para romper una extraña dinámica que les alejara de los puestos de descenso. El Valencia de Marcelino presentó un once poco reconocible con Rodrigo, Guedes y Batshuayi en el banquillo. Mientras, Calleja no especuló con el rival alineando desde el principio a sus mejores efectivos hasta el momento. Los movimientos más destacados fueron el de Bacca por Toko-Ekambi, quien no acaba de encontrar el nivel demostrado durante la pretemporada, y Layún por Cazorla, que fue de los más destacados ante el Leganés en la última jornada liguera.

Cheryshev, cedido con opción a compra no obligatoria para el Valencia, se reencontraba con su antigua afición en una tarde calurosa. 18.373 espectadores trataron de disfrutar de un partido que se disputó rozando los 30º. Los equipos pactaron con el colegiado el parón para la hidratación y así poder rendir al máximo nivel durante más tiempo. Sobre el campo dos equipos atemorizados con el resultado, sin querer hacerse demasiado daño. El choque estaba atascado desde el comienzo, aunque el ‘Submarino’ definitivamente se decantó en la pelea por el control del juego. Los chés apenas creaban peligro sobre la portería de Asenjo, mientras los groguets se esforzaban para que sus acometidas obtuvieran el mejor resultado. La falta de confianza evitó que el Villarreal se adelantara en el marcador por mediación de Bacca y Álvaro en el primer tiempo.

Marcelino fue el primer agitador del partido incorporando a Batshuayi en lugar del lesionado Santi Mina y Guedes por Ferrán. Estos movimientos aportaban calidad a la ofensiva valencianista y dos problemas más para la zaga del Villarreal. Los planes del míster cántabro se desmontaron con la expulsión de Parejo en el 58′; el jugador entró en plancha con los tacos por delante directo al tobillo de Funes Mori. Las protestas de Marcelino a esta decisión también le costaron su continuidad en el banquillo, acabó viendo el fútbol desde el palco. Coquelin se sumó a la medular en detrimento de Gameiro y era el momento del Villarreal para hacer daño. Calleja optó por sacar a Pedraza para aprovechar su velocidad y verticalidad, sin embargo se encontró con los pitos de la grada porque el sustituido no fue otro que Fornals; uno de los jugadores más técnicos y decisivos del equipo. Las opciones revulsivas con Cazorla y Toko-Ekambi tampoco surgieron el resultado esperado y no por falta de empeño sino porque los problemas en el juego del ‘Submarino’ son más profundos.

El encuentro se resolvió con empate sin goles y deja al Villarreal en la zona media-baja de la tabla a la espera de otros resultados esta jornada. Un punto que no ofrece confianza ni mejora las sensaciones del equipo. El próximo destino San Mamés donde el ‘Submarino’ vuelve a tener una prueba de fuego.

Foto portada: LaLiga Santander.

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